domingo, 26 de agosto de 2012

DE CORTES A ALCARAZ


    Ya estará saliendo. Un año más, empezando la cuenta atrás hasta el día 8 de septiembre, el más importante del año. La Virgen de Cortes, gloria de Alcaraz, abandona su barroco retablo del santuario serrano, el lugar de más devoción de la provincia mía, para emprender el camino hacia la gótica fábrica de la Trinidad, donde en plateado templete permanecerá para presidir las fiestas de la muy noble y leal ciudad.

     Y aunque vengo embelesado de pisar las piedras cordobesas una vez más, y de emborracharme del olor de jazmines y del ruido de agua de las fuentes califales, hoy es de esos momentos en que me gustaría bilocarme, y poder estar en el arco de la calle Mayor, esperando junto al negro y patético Cristo de los Ángeles, que se queda solitario, porque el pueblo se acerca a la orilla del pueblo, donde a la sombra del acueducto, aguarda con impaciencia que la Señora entre por sus calles y tenerla con ellos una vez más, como desde 1.222.
    Algunos de mis lectores comprendéis lo que es la Virgen de Cortes. Es una devoción, una tradición, pero sobre todo es un sentimiento. Es implorarla en los momentos duros, como hoy que le pido por mi Rafa, para que pronto esté en casa de nuevo, es mirar su estampa en la cartera, es apretar la medalla que nunca se quita del cuello, es soñar con estar de nuevo en su capilla entre tierras rojas, pinos y olivos, que pregonan la cercanía jienense.

      Nuestra Señora de Cortes. La que acogió las oraciones de mis antepasados desde siglos. La que es meta de peregrinos de todas partes. La que me acompaña siempre. Y con el crepúsculo de agosto, la estrella que más brilla, cuando a la carrera avanza hacia las dos Torres.
        Se va el verano. Ya no hace tanto calor. Pronto será solo historia y recuerdo. Y yo me voy camino del realejo cordobés, a pedirle al arcángel custodio y médico de Dios. Pero con el pensamiento eso sí en mi virgen y en mi tierra.
    Último domingo de agosto. Lo dicho, que ya no queda nada.

sábado, 25 de agosto de 2012

UN MANTÓN DE LA CHINA

.la China, la China, te voy a regalar" Así dicen en la Verbena de la Paloma, la zarzuela castiza por excelencia, exaltación de la fiesta de la patrona popular de Madrid, donde el mantón de Manila erea el sello distintivo de aquellas chulapas de traje de percal y pañuelo a la cabeza.
     Recuerdo el viejo mantoncillo de la abuela Ángeles, negro y bordado en colores, guardado en el arca, junto a viejas colchas y el refajo encañonado de la familia. Me llamaba la atención tanto color reunido en aquellas dos prendas, que rompían la monotonía de colores de los otros textiles que se hallaban en el viejo baúl.
     Y mi abuela hablaba del mantón grande, del bueno, que era beige bordado en colores, y que por prestarlo una vez para la feria de Albacete, años 20, lo devolvieron manchado y lo tiñeron de negro, dejando camuflados los chinos, pagodas y flores que lo cubrían. Con un exquisito enrejado, de los que casi no se ven ya, todo negro, elegante, pero negro todo.
      El bordado originario de China, que vino vía Filipinas, y de ahí su apodo, y al que las cigarreras y flamencas añadieron el macramé de flecos que lo hicieron ya español y tradicional por derecho propio. No hubo fiesta ni artista que se preciara que no los luciera. Mantones espectaculares en los bailes de calle de Caudete, en las mujeres de Yecla y Alhama, en el traje de boda de Madridejos, y en las baturras y fragatinas que lo enseñorean el día del Pilar. Delicados bordados, explosión de color en flores y motivos, que emborrachan la vista en la calle Deanes de Córdoba, Bibrambla en Granada o Sierpes de Sevilla. Los mantones de Pepi, de añejo dibujo y romántica historia, o el de Rafi, que pudo salvarse del centrifugado del que el otro no pudo...
   Todos tienen su enjundia, su leyenda, su tacto, su olor, su color. Extendidos al aire cortan al viento y parecen lanzar los flecos que parecieran escaparse  o despegarse del cuadrado central, pleno de hojas, ramas, flores y florecillas.
      En algunos sitios se conserva la verbena del Mantón, como Albacete o Alginet. Bonito es mantenerlo, airearlo, darles vida, a algo que venido de tan lejos, es tan nuestro, tan representativo, tan bello ¿a que sí nieta de la Remedios?

jueves, 23 de agosto de 2012

PASEOS NOCTURNOS

Me animé a salir con la caída de la tarde. Corría algo de aire, pero caliente. Pero no preocuparse, que no es la segunda parte de ayer, de la ola de calor, aunque parecerlo pudiera.
  Me he acostumbrado a circunvalar el Parque a diario. Hoy en triple circuito, que ayer no se pudo, y mientras ando, que dicen que es muy bueno pa la tensión y el colesterol, he ido haciendo recuento de este verano, que ya se nos escapa, y que a mí creo que se me ha esfumado ya hace tiempo.
   El ruido de la fuente granadina, y alguna gota que rebota en la pileta, hace creer en un espejismo de fresco en estas acaloradas noches. Los abuelillos se sientan en los bancos, casi siempre callados, sin mirarse. Por el exterior, corren ellos y ellas, haciendo exaltación del sudor y el deporte. Alguien pasea un perrillo. Antes de anochecer, aún juegan los niños en el remozado parque infantil de mis atardeceres, donde ir era una fiesta, con los padres, los primos y la merienda..¡que lejos se nos antojaba a los del altozano! Una voz amiga, te escucha y te hace hacer escala en la andanada (gracias Polo). El quiosco de la música está vacío, sin notas ni instrumentos. Por la reja exterior, leo el horario de apertura y cierre; no hace tanto, no tenía ni puertas, pero ya se sabe.
       La terraza del Pinar, acoge a unos músicos inmigrantes, que tocan bien y llevan escrito en sus rostros, la miseria, la vergüenza y la educación. No hay tantas mesas ocupadas como antes, de hecho este año ni una sola vez probé los caracoles ni las pataticas con huevo. Al lado la dama de piedra, sigue lavándose el pelo, rodeada de pérgolas y pinos. Alguna ardilla corretea, y la gente anda, corre y se sienta.  
          Me gusta andar. Aunque me molesta el molesto compañero llamado sudor. Pero no hay otra. Sigo pensando y caminando. Pero no sé en que pensar ni adonde encaminarme. Bueno, mañana será otro día...

     Y hoy es Santa Rosa de Lima, patrona de Perú, monja tan bonica coronada de flores con el niño en brazos a la usanza de San Antonio. Poco frecuente por estas tierras. Tan bonito como es el nombre de rosa, tan bonita como son las rosas, aunque tienen espinas, que nos pinchan y nos sangran.
       
           Jueves 23. Y hasta el parque ya huele a feria. Ganas me dan de huir...

   
   

miércoles, 22 de agosto de 2012

OLA DE CALOR

Y van tres. Esta última parece un poco más suave que la de hace casi dos semanas, pero también cansa, agota. El asfalto de las calles de Albacete emanaba fuego esta tarde, y una desagradable sensación de agobio y calor se apoderaba de mí, que he sudado como un pollo, como vulgarmente se dice por aquí, yo que normalmente casi no "transpiro", dicho ahora en fino.
   Estoy de vacaciones. Rara sensación la de estos primeros días, sin horarios ni los agobios de las semanas precedentes. Un poco perdido, y temeroso. No sé donde ir ni con quien. Al llegar a la cuarentena son malos tiempos para pandillas. La gente ya tiene su plan hecho, aunque no le guste. Y mis maletas a medio hacer sin rumbo fijo, porque cada vez me cuesta más arrancar en soledad, y sí que hecho de menos el tener compañía, y hoy se me ha hecho un poco cuesta arriba mi condición de "single".
    Sigo sudando. Sigo pensando. Al menos me he dejado el pregón hecho. Algo es algo. Me iría a ver "Las edades del Hombre", me encanta Castilla, pero...Tampoco se está mal en casa, pero sé que luego me quedará la sensación de haber quemado mis días de asueto, que son escasos y entrecortados.
    Muchas matas no han echado. Tal vez demasiadas. Y lo malo han sido las matas de la amistad que se han secado por no regarlas, o simplemente arrancarlas de cuajo. Ya casi no me duelen las decepciones; vamos, las de las matas ya es que paso, he hecho callo, y las de los amigos pues eso, que no lo eran, y ya se me ha pasado la sensación de proscrito y de ser siempre el malo. Metepatas soy, pero malo no. Ya está bien.
     Estoy cansado. No sólo de la familia Ribera. de muchas cosas. Tal vez me vaya a un balneario o a un pueblo pequeño, tipo Barchín a no hablar con nadie, cosa que dudo. Y en diez días otro pregón. Sin darme tiempo a recuperarme del otro, pero bueno, que sea para bien y me resulte así.
   Es raro este post ¿verdad? Sí, es que estoy raro. Pero bueno, ya pasará todo. Y después de unas cañas en los lileros, con estupendos amigos, me enfrento al teclado una noche más. Pero sin vírgenes, ni gastronomía ni cantantes. Que de vez en cuando hay que hacer un paréntesis. Perdonarme, y sino, aguantaros, templetillo es así.
    Y es que hace mucho calor, mucho. Y es que me siento raro, muy raro. Y muy desubicado, solo...

martes, 21 de agosto de 2012

LOS GIRASOLES

Esta tarde me he topado con ellos, en la carretera. Por tierras de Tarazona, cerca del río Valdemembra, amarilleaba un extenso campo de estas margaritas gigantes, de grueso tallo y espigada altura. Una de las estampas, que cada vez menos, nos ofrecen estos bancales manchegos de la tierra desolada, del agro arrasado, soñando con las cercanas cepas de uvas pintas y el más tardío manto morado de florecillas de octubre, tachueladas de filamentos rojos con cabeza gualda.
     Los girasoles me traen recuerdos de la infancia, cuando ibamos a la huerta del tío Pedro, y arrancábamos esa torta redonda, para comer aquellas pipas más blandas y dulces  que las que comprábamos en bolsas de a peseta, en la tienda aquella donde se vendía de todo, con sabor a pimienta y sardina salada, con el suelo de vieja madera sin barnizar.
       Me gusta el mirasol, sí que también se le llama así. Bonito colorido, en amarillos, marrones y naranjas. Con verde, tan escaso siempre en las tierras altas de los bajos llanos, pequeños oasis en medio de desiertos de trigos y rastrojos. Recuerdo las botellas de aceite de girasol, ahora tan en desuso, y que antaño compartía alcuza y alacena con el verdoso aceite de oliva, tan caro, tan exquisito. Cosas del tiempo que pasa, y nos repasa el alma  y la memoria.
    El girasol es como una rosa de Alejandría, que se abre poco a poco, para mostrar todo su esplendor. Y de las plantas sencillas, de las flores modestas, de las que llenan la vista y el paisaje. Moviéndose al viento, al compás de la sinfonía de los aires y vientos, en esta semana que nos amenaza con nueva ola de calor, que resecará el color, que no el sabor de estas airosas plantas.

      Girasoles tras el cristal, carretera alante...Helianthus de agosto, calendas de cierre y fin de fiesta.

sábado, 18 de agosto de 2012

HUEVOS AL SERRÍN

Hace tiempo que no los pruebo. Los recuerdo como plato de feria y semana santa, aguardando en el frigorífico, en esos días de extraños horarios, en los que venía bien para amortiguar el hambre a horas no siempre adecuadas.
     Hubo un tiempo que peleaba este plato en mis gustos culinarios, con la ensaladilla rusa, en cuanto a preferencias de plato mahosenado y fresco. Exquisitos los de mi mamá y mi tía Pili, que hacen generosas fuentes plenas de tomate, huevo, atún y ese "serrín amarillo" que lo baña.Y esa cuchara repartidera, que quedaba embadurnada de la mezcla del huevo, el tomate y la mahonesa, y que tan rica se repasaba con la lengua o el pan.
       Mi amiga Pepi hace una variante de huevos rellenos que están exquisitos. Pero no son los de serrín, son otra cosa, más fashion tal vez. Aunque con estos veranosde calor, la salmonela me da un poco de yuyu, y casi los evito, pero he de reconocer que me siguen tentando tras del cristal de la vitrina o en la repisa del frigo, partiendo la clara cocida y rellena de esa especie de pisto, tan similar al de las empanadillas fritas, tan típicas también de viernes santos y ochos de septiembre. Y muchas veces, coronadas las colinas blancas y amarillas, con mojones en forma de verde aceituna y senderos colorados de rico pimiento.
            Pronto nos comeremos unos cuantos, que de lo que se come se cría...aunque sobran huevos y falta tolerancia en muchas cosas. Lo siento Meriyou, los tuyos los cambiamos por una tapita de cazón en adobo ¿ok? Bienvenida oficial a la nueva blogera, Maribel la chinchillana fallera, un encanto de persona...por cierto ¿sabes hacerlos?  Buen finde. Y que ya estoy de vacaciones ¡por fin!

viernes, 17 de agosto de 2012

SAN ROQUILLO

  Al siguiente día del dieciséis, es el día de San Roquillo. Tradición la de estas tierras, de hacer pequeñito el segundo día de la fiesta del santo, así tras San Blas viene San Blasete, pues después de San Roque, viene San Roquillo.
       Y ya comienza a menguar el verano. Siempre esperamos que las noches refresquen anunciando el septiembre de feria y rutinas, pero se auguran olas de calor trasnochadas, más propias del julio que pasó en silencio y casi sin fuerza. Ya queda solo en el mes San Bartolomé, como santo popular y festivo, amén de otras celebraciones locales, como los Cristos de las Eras y el Sahúco, y San Roque despide la primera quincena de cálidos estreses.
      Me gusta la iconografía roqueña, que añade el ángel. Tal vez porque soy más de ángeles que de perros, je je, pero me parece una composición elegante y barroca. San Roque y San Roquillo, se dispersan por iglesias, y sobre todo ermitas, porque es devoción de recoletos y pequeños santuarios, casi siempre hechos por un voto o promesa, porque a él se le encomendaron los antepasados que temían a la peste, y parece ser que dicha intercesión fue efectiva.
      El perrillo de San Roquillo lleva un panecillo. Y el santo muestra la llaga de su pierna, como metáfora de las llagas de la carne y del alma que tanto nos duelen. Con el ángel a su lado, como todos tenemos al que es de nuestra guarda, con una presencia espiritual que no se sabe ni se ve, pero se siente.
         Preciosa la ermita de San Roque de Barchín del Hoyo, cuya fotografía ilustra este post. A las afueras del pueblo, casi pegado al mismo, con su atrio columnario, y tres retablos, tres, a cada cual más interesante. Un ejemplo más de la extendida devoción y culto al santo peregrino, que fíjese usted era francés, y ya es raro que en este país se le tenga cariño a lo gabacho.
     Pero yo si se lo tengo. Y mucho. A fuerza de conocerlo, de pregonarlo, de tenerlo presente. Y con él han comenzado mis vacaciones. Tal vez le imite y me vaya de peregrino, sin perro pero con ángel, espero.
       Feliz viernes. San Roquillo vuelve a sus ermitas y yo a mis asuntos. Continuará...