Hay truenos a los lejos. La tarde se ha puesto gris, amenazando una lluvia que no llegó. Pero el sol se derritió a la hora tercia, como anunciando que ya es otoño, casi invierno. El ruido de los relámpagos contrasta con el silencio de la vacía estancia, roto por la sucesión de cambios de canales del televisor, porque solamente soy dueño de este mando a distancia que manejo a mi antojo, no como el mando sin distancia de los programas de mi vida, de mi existencia y de mis cosas.
Porque se hace cuesta arriba esperar oír algo que nunca se te dice. Por mucha positividad que pongas, por mucho que te quieras, por todo el optimismo que en ello gastes, nadie somos capaces de hacer hablar para escuchar lo que queremos. Y este programa es una sucesión de redifusiones, sin nuevos capítulos, solamente un manido argumento, con algunos cambios de reparto y siempre el mismo desenlace.
Y también es complicado no poder interpretar tu propio guión y que sean los demás los que te lo dicten y marquen. La trama casi nunca cambia, aunque a veces la cabecera diera que pensar en que sí. Y así pasa, que cuando las series de la vida, repiten tantos capítulos iguales y vacíos, tal vez fuera necesario quitarle definitivamente de la programación...Apagar el mando y quien sabe si romper la tele.
Ya no quedan días de verano. El gris y la desesperanza me envuelven, el miedo a un nuevo curso, un nuevo año. Espero que no haya nuevos capítulos, porque ya no confío en la película redonda de argumento y actores. Me siento cautivo de mí mismo, de mis pasadas emisiones, de imágenes en blanco y negro. Y como cautivo, me encomiendo a la redentora de prisioneros en su festiva víspera, Señora de la Merced y Mercedes, libertadora de cárceles de dudas y desilusiones.
Mientras, ¿sigo cambiando de canal?
viernes, 23 de septiembre de 2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
VIRGEN, FERIA, MUNERA
21 de septiembre. Renovación del Voto de la villa de Munera a la Virgen de la Fuente, desde 1.756. Desde entonces el día de San Mateo es el día grande de este pueblo, junto con el de San Isidro.
La patrona munereña se pasea desde su ermita hasta la parroquia en unas señoriales andas hechas en Sevilla, caoba y dorado, para mí, de las mejores de la provincia. Con su manto, bien blanco bien verde, hechos ambos por manos exquisitas de convento jienense. Le tengo cariño a este Virgen, fuente de todas las gracias, agua reparadora, que conocí en años de colegio en su coqueta ermita, a la sombra del molino de la Bella Quiteria, y que me acompaña semana a semana, desde hace casi veinticinco años.
Y no son fiestas patronales, que es feria. Para los pueblos aledaños que en tiempos pasados no podían ir a la de la capital, esta era su feria, por su variado y amplio paseo ferial y sobre todo sus espectáculos taurinos, de primera fila. Feria casi siempre con frío y pasada por agua, paréntesis en aquellos tiempos en los que el viñedo invadía tierras y horizontes.
Huele ya a Otoño. Munera la bella, parada entre La Mancha y la Sierra, entre campos de Montiel y ruidereñas lagunas, se vestirá de amarillos y grises, mientras los días se acortan. Tal vez algún campo se vista de morado, como gritando por la rosa azafranera, ya casi perdida. Y el castillo de la Encantá, y la torre de San Sebastián, como vigías del camino y el caminante, y de ese vado de agua, del río Córcoles, que el día veinticinco pisarán los pies desnudos que devolverán a la Señora de la Fuente y la Vida, a su ermita escondida, aguardando los silencios de las soledades del invierno, y añorando los azules y risas de mayo.
La patrona munereña se pasea desde su ermita hasta la parroquia en unas señoriales andas hechas en Sevilla, caoba y dorado, para mí, de las mejores de la provincia. Con su manto, bien blanco bien verde, hechos ambos por manos exquisitas de convento jienense. Le tengo cariño a este Virgen, fuente de todas las gracias, agua reparadora, que conocí en años de colegio en su coqueta ermita, a la sombra del molino de la Bella Quiteria, y que me acompaña semana a semana, desde hace casi veinticinco años.
Y no son fiestas patronales, que es feria. Para los pueblos aledaños que en tiempos pasados no podían ir a la de la capital, esta era su feria, por su variado y amplio paseo ferial y sobre todo sus espectáculos taurinos, de primera fila. Feria casi siempre con frío y pasada por agua, paréntesis en aquellos tiempos en los que el viñedo invadía tierras y horizontes.
Huele ya a Otoño. Munera la bella, parada entre La Mancha y la Sierra, entre campos de Montiel y ruidereñas lagunas, se vestirá de amarillos y grises, mientras los días se acortan. Tal vez algún campo se vista de morado, como gritando por la rosa azafranera, ya casi perdida. Y el castillo de la Encantá, y la torre de San Sebastián, como vigías del camino y el caminante, y de ese vado de agua, del río Córcoles, que el día veinticinco pisarán los pies desnudos que devolverán a la Señora de la Fuente y la Vida, a su ermita escondida, aguardando los silencios de las soledades del invierno, y añorando los azules y risas de mayo.
lunes, 19 de septiembre de 2011
CERRANDO...
Pasó el verano y acabó la feria. Comienza el año en esta ciudad que es a veces sólo dormitorio y hogar esperado, en los largos y oscuros días de invierno, carretera arriba, carretera abajo, y en los días de inactividad de verano, un lugar de puertas y ventanas abiertas, de calor sin color, con la sensación de diferentes tiempos.
San Mateo se nos asoma en los estertores festivos, empujado por San Miguel que en unos días cerrará tratos y echará la llave al mes. Como ayer la alcaldesa echó el cierre a la puerta de hierros de nuestra Feria, no sé si San Miguel o quien, cierra también la puerta que tenía entreabierta a nuevos proyectos, a nuevos elementos, que como viene siendo habitual siempre, me salen torcidos, frustrados e incluso crueles.
No sé si abrir o cerrar esta casa de aire y sentimientos. Los muros de la lucha diaria caen poco a poco sin necesidad de trompetas de Jericó que los echen abajo. Es el tiempo y la percepción de gastarlo y sobre todo de malgastarlo lo que hace que cueste arrancar, andar y luchar. Al menos a mí, que siento como el mundo gira a no se sabe donde, en este futuro incierto, de la crisis, que espero que sea una más en el ciclo vital de la historia, que veo cada vez más real y complicada. Pero como macareno que soy, siempre tengo esperanza, aunque en pequeñas dosis. El verde es escaso, pero ahí está.
Distancias, lejanías de quienes no están solos, pero les han dejado así sus mitades y parejas por trabajos y obligaciones. Pero es peor no tener distancia con nada ni nadie, porque el espacio y el tiempo así se desbordan, y terminan por ahogarnos un poco, en la inmensidad de días acortados y noches de cama solitaria, cuerpo tapado ya y con ventana cerrada, persiana baja, con alguna rendija donde entre el sol, y quien sabe si algo de luz.
San Mateo se nos asoma en los estertores festivos, empujado por San Miguel que en unos días cerrará tratos y echará la llave al mes. Como ayer la alcaldesa echó el cierre a la puerta de hierros de nuestra Feria, no sé si San Miguel o quien, cierra también la puerta que tenía entreabierta a nuevos proyectos, a nuevos elementos, que como viene siendo habitual siempre, me salen torcidos, frustrados e incluso crueles.
No sé si abrir o cerrar esta casa de aire y sentimientos. Los muros de la lucha diaria caen poco a poco sin necesidad de trompetas de Jericó que los echen abajo. Es el tiempo y la percepción de gastarlo y sobre todo de malgastarlo lo que hace que cueste arrancar, andar y luchar. Al menos a mí, que siento como el mundo gira a no se sabe donde, en este futuro incierto, de la crisis, que espero que sea una más en el ciclo vital de la historia, que veo cada vez más real y complicada. Pero como macareno que soy, siempre tengo esperanza, aunque en pequeñas dosis. El verde es escaso, pero ahí está.
Distancias, lejanías de quienes no están solos, pero les han dejado así sus mitades y parejas por trabajos y obligaciones. Pero es peor no tener distancia con nada ni nadie, porque el espacio y el tiempo así se desbordan, y terminan por ahogarnos un poco, en la inmensidad de días acortados y noches de cama solitaria, cuerpo tapado ya y con ventana cerrada, persiana baja, con alguna rendija donde entre el sol, y quien sabe si algo de luz.
viernes, 16 de septiembre de 2011
RECINTO FERIAL
La feria de Albacete es la feria intramuros. Porque para eso tenemos ese recinto único, ese palacio ferial de miles de metros cuadrados, que sólo utilizamos durante diez días, y ya sólo quedan dos. en pleno centro de la ciudad, en las antiguas eras de Santa Catalina, de la que en tiempos habría una ermitica, perdida como casi todo en esta ciudad de tan poco arraigo, de tan dispersa personalidad, de tanto aluvión, y de de tanta destrucción de su historia y pasado, de tan poca valoración de su exigua pero existente historia, esa pobre aldea chinchillana ...El paseo de la feria, a modo de calle del infierno sevillana, es un mero tránsito hasta la meta que son la puerta de hierros y el pincho. Una vez dentro de los muros blancos, es cuando de verdad vivo la feria y me siento dentro y orgulloso de mi feria de redondeles ¡que bonito nombre!, de templete modernista de la música, de talabarteros, de capilla de la patrona vicaria, del salón de los cuchilleros. Mientras huele a bocadillo de morcilla y chorizo en los arcos, a miguelito y café en el círculo interior, y a mojito caribeño adoptado ya como símbolo y bebida de estos díez días de masificación y bacanales. Sol y cielo entre los toldos y soportales de este septiembre feriante, principio y fin del año en esta ciudad, mientas músicas variadas, turrones y gentes adornan e impregnan los rincones y lugares de esta microciudad, de este mundo paralelo que nunca duerme y siempre respira, siempre vive, con la noria gigante como faro y vigía, porque sin noria no hay feria ni ná...
Y yo me he vuelto para casa aun nuevo sueño sin compañía, previa parada en la tómbola de caridad, otro de los iconos de esta fiesta, con mi latica de mejillones y un radio-despertador que ni sé como funciona, enfin...
Y sigo cerrando heridas de nuevos desprecios y perennes decepciones, que pareciera que atrayese, enfin...
jueves, 15 de septiembre de 2011
CENTENARIO NAZARENO
Sonaron cornetas y tambores. Y "Nuestro Padre Jesús" y "Hermanos costaleros". Y también hubo mantillas y estandartes. Y gente, ríos de gentes de los pueblos cercanos, de toda la provincia de Cuenca, de muchos pueblos de Albacete, de Madrid, de Valencia, de todas partes.
El camarín del retablo mayor del convento de monjas nazarenas se quedó vacío; una estampa que no se repetirá hasta dentro de cien años. Porque la portentosa talla de la Roldana, Nazareno de la Mancha Alta, solo sale de allí cada cien años, como así lo estipuló la abadesa priora que lo recibió, aunque las guerras y avatares del siglo pasado, lo sacaron a la calle hasta en cuatro ocasiones.
Hoy ha sido un día histórico. Calor y cansancio, emoción y sensación, Y templetillo ha estado allí, aunque a veces me haya ausentado, revuelto entre recuerdos y pensamientos. Pero la presencia del señor con la cruz a cuestas, como todos la tenemos, y el que no la tenga que la espere, me traía de nuevo a la realidad de este catorce único, de este mes raro y de este año complicado. Muchos momentos se me quedarán grabados y otros volarán con la desmemoria y el poder de los tiempos y los olvidos. Pero nunca olvidéis que os he tenido conmigo en mi corazón y en mi lágrima furtiva y oculta, en estos idus de septiembre de tantas emociones a flor de piel, tantos pesares, tantas prevenciones. Y el Padre Jesús camina a pasito lento, túnica grana, rey e reyes, cirineo de mis cuitas y mis demandas.
El camarín del retablo mayor del convento de monjas nazarenas se quedó vacío; una estampa que no se repetirá hasta dentro de cien años. Porque la portentosa talla de la Roldana, Nazareno de la Mancha Alta, solo sale de allí cada cien años, como así lo estipuló la abadesa priora que lo recibió, aunque las guerras y avatares del siglo pasado, lo sacaron a la calle hasta en cuatro ocasiones.
Hoy ha sido un día histórico. Calor y cansancio, emoción y sensación, Y templetillo ha estado allí, aunque a veces me haya ausentado, revuelto entre recuerdos y pensamientos. Pero la presencia del señor con la cruz a cuestas, como todos la tenemos, y el que no la tenga que la espere, me traía de nuevo a la realidad de este catorce único, de este mes raro y de este año complicado. Muchos momentos se me quedarán grabados y otros volarán con la desmemoria y el poder de los tiempos y los olvidos. Pero nunca olvidéis que os he tenido conmigo en mi corazón y en mi lágrima furtiva y oculta, en estos idus de septiembre de tantas emociones a flor de piel, tantos pesares, tantas prevenciones. Y el Padre Jesús camina a pasito lento, túnica grana, rey e reyes, cirineo de mis cuitas y mis demandas.
martes, 13 de septiembre de 2011
NI TE CASES, NI TE EMBARQUES, NI TE ...
Se repite la superstición. Martes y 13, en plena feria, acechante amenaza de malos farios, en un día de coordenadas normales, que hemos hecho anormales a base de creencias y leyendas.
Y no no me casaré, pero ni en martes, ni en ningún día. El borrador nupcial de mi boda está lleno de polvo, que no de polvos, en el cajón de las indiferencias y las desilusiones. De eso me ahorro, mientras asisto a los casorios y descasorios de amigos y conocidos y demás familia. Mejor obviar enlaces en tiempos de crisis y malos desenlaces.
Y no me embarco porque soy de tierra adentro, de mancha amplia y también de sierras. Añorando el mar que este año aún no he visto, y que tanto me gusta desprovisto de sombrillas, bañistas y filosofía playera. Me da miedo un nuevo naufragio, porque la nave templetilla admite ya pocos remiendos, y es muy dada a que le entre el agua, y se vaya hundiendo, poco a poco. Por eso sigo a pie, campo a través, entre caminos, cuestas y veredas con mis pensamientos y mis desafíos.
Y sabes que tu amistad me importa.
Y sabes que contigo los martes son sábados.
Y sabes que necesito que me necesites.
Y sabes que a tu lado trece son trece mil.
Y sabes que es trece y martes, otro día más.
Por favor que alguien me ponga algo en el post del día 4 de septiembre; está muy solito de comentarios, y me da pena, lástimica...
Y no no me casaré, pero ni en martes, ni en ningún día. El borrador nupcial de mi boda está lleno de polvo, que no de polvos, en el cajón de las indiferencias y las desilusiones. De eso me ahorro, mientras asisto a los casorios y descasorios de amigos y conocidos y demás familia. Mejor obviar enlaces en tiempos de crisis y malos desenlaces.
Y no me embarco porque soy de tierra adentro, de mancha amplia y también de sierras. Añorando el mar que este año aún no he visto, y que tanto me gusta desprovisto de sombrillas, bañistas y filosofía playera. Me da miedo un nuevo naufragio, porque la nave templetilla admite ya pocos remiendos, y es muy dada a que le entre el agua, y se vaya hundiendo, poco a poco. Por eso sigo a pie, campo a través, entre caminos, cuestas y veredas con mis pensamientos y mis desafíos.
Y sabes que tu amistad me importa.
Y sabes que contigo los martes son sábados.
Y sabes que necesito que me necesites.
Y sabes que a tu lado trece son trece mil.
Y sabes que es trece y martes, otro día más.
Por favor que alguien me ponga algo en el post del día 4 de septiembre; está muy solito de comentarios, y me da pena, lástimica...
sábado, 10 de septiembre de 2011
Y EN CEHEGIN, LAS MARAVILLAS
"y en Caravaca la Cruz, y en Moratalla está el Cristo y en Mula el Niño Jesús"...Así canta la malagueña del Noroeste murciano, tal vez su comarca más bella, más serrana, más variada. Noroeste de fiestas en septiembre, en estos días más cortos que preludian el vino y el Rosario.
10 de septiembre. La antigua Begastri se viste de gala en su día grande porque hoy es la maravilla de las maravillas. Su Virgen italiana, sin igual escultura napolitana, que robó la devoción y la pasión por la antigua patrona, la Virgen de la Peña, y que es el mayor referente de esta ciudad monumental, pintoresca y querida.
Tengo buenos recuerdos de Cehegín. Aunque hace años que no voy, pero me encantan sus calles, sus palacios, sus iglesias, sus vistas...Todos sus rincones destilan pasados de esplendores, de grandeza, de peculiaridad. Torres de la Magdalena, la Concepción y San Esteban, el Mesoncico, casco viejo...¡que bellos atardeceres en la plaza porticada al aire!
Me sumo a la alegría de mi amigo y templetillero Juanjo, que muere por su patrona, como tantos otros bloger@s por las suyas. El me ha contagiado su entusiasmo y sus conocimientos extensos y amenos. A tí, Juanjico, a tu pueblo y a tu Virgen van dedicadas mis modestas palabras, mi oración y mi cariño. Y que pasen buenas fiestas, y todo sea pues eso : ¡MARAVILLAS!
Viernes y aún sin pisar la feria; tampoco me apetece, total pa lo que hay que ver...
10 de septiembre. La antigua Begastri se viste de gala en su día grande porque hoy es la maravilla de las maravillas. Su Virgen italiana, sin igual escultura napolitana, que robó la devoción y la pasión por la antigua patrona, la Virgen de la Peña, y que es el mayor referente de esta ciudad monumental, pintoresca y querida.
Tengo buenos recuerdos de Cehegín. Aunque hace años que no voy, pero me encantan sus calles, sus palacios, sus iglesias, sus vistas...Todos sus rincones destilan pasados de esplendores, de grandeza, de peculiaridad. Torres de la Magdalena, la Concepción y San Esteban, el Mesoncico, casco viejo...¡que bellos atardeceres en la plaza porticada al aire!
Me sumo a la alegría de mi amigo y templetillero Juanjo, que muere por su patrona, como tantos otros bloger@s por las suyas. El me ha contagiado su entusiasmo y sus conocimientos extensos y amenos. A tí, Juanjico, a tu pueblo y a tu Virgen van dedicadas mis modestas palabras, mi oración y mi cariño. Y que pasen buenas fiestas, y todo sea pues eso : ¡MARAVILLAS!
Viernes y aún sin pisar la feria; tampoco me apetece, total pa lo que hay que ver...
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