viernes, 28 de febrero de 2014

DIEZ FRASES PARA DESPEDIR FEBRERO

PRIMERA:  "espero con ansia que florezcan los almendros en los campos y en mi ánimo"

SEGUNDA: "mientras la gente prepara sus disfraces, yo huyo de mi propia máscara y de todo carnaval"

TERCERA: "andaluces de fiesta; mi recuerdo, de sus rincones, sus procesiones y sus emociones, y por                             favor seguir hablando con vuestro acento, tan andaluz y diferente en cada provincia"

CUARTA: "espero que también que florezca el azahar en los naranjos y en mi alma"

QUINTA: "febrerico el corto te llaman, aunque ha habido horas que se me antojaron días"

SEXTA: "me siento extraño, intranquilo, con roe roe, esperando una calma sin tener tempestad"

SÉPTIMA: "la mona fue dulce, con chocolate, caliente y espeso, otro jueves lardero más"

OCTAVA: "espero con ansia que cambie la hora y los días tengan más luz y más luces"

NOVENA: "la conciencia a veces duda, la duda a veces es inconsciente"

DËCIMA: "marzo, marzo bienvenido seas, ¡ah no! que eso se le dice a mayo, ¿en que estaré yo pensando..?."

jueves, 27 de febrero de 2014

TAJÁS DE TOCINO

Hoy es jueves lardero. Día de la grasa, de esa fiesta gastronómica pre-cuaresmal que antaño tanto celebré y que ahora no es sino una tarde sin coche ni labores. Y no, no voy a hablar de la mona, de ese bollo con un huevo cocido, cosa absurda, imposible maridaje, y eso que he conocido bollos con muchos huevos, ni lo imagináis...jejjeje. Como que cosa lardera nada hay como el tocino, si, eso que no debe confundirse con la velocidad.
    Las tajás, porque se dicen así, y no tajada, ni torrezno, que son palabros muy fisnos y para nada de mi vocabulario ancestral tipical-gastronómico, son otro de los placeres prohibidos, de esas cosas que se comen con un cierto complejo de culpa, de miedo, pero que nos da una sensación de un extraño placer y una gula desatada. Pocas cosas tan exquisitas como una tajá recién frita, si es con una beta de jamón mejor que mejor, con la corteza crujiente y el tocinillo dorado y esponjoso; esto, metido entre el pan crujiente es de lo mejor que se puede degustar y saborear.  Y también en frío, cuando el tocino se ha asentado y crea otra textura, e incluso otro sabor, que no resta calidad ni deleite para el comensal.
    Tajadillas de los típicos mataeros. Aquellas piezas de tocino blanco que mi madre y abuela tenían como un tesoro en alacenas y neveras, y que partían con mimo, y ahogaban en el aceite de oliva quemando, sobre el fuego de la leña...y es que siempre me vienen recuerdos de estas cosas. Aunque yo casi nunca saco tajada de las cosas, aunque alguna tajada he pillado...cambio de tema, mejor retomo, pues lo dicho, que las tajás son de las cosas que me encantan, como casi todo lo del cerdo.
    Mientras cierro este post me llega el olorcillo de las tajás fritas, el anhelo de comerlas y el pensar en que pasará y cuando y donde. Tocinico frito.

miércoles, 26 de febrero de 2014

ALEGRÍA

Ayer no me salía nada de la imaginación y desistí. Me fui a la cama con una pequeña frustración de que las musas me dejasen abandonado. Como tantas otras cosas personas, que me dejaron y dejan en la estacada. Menos mal que el desodorante no me abandona, porque ni soñarlo, porque es que hay gente que se ve que le tiene alergia al agua y a perfumar la axila, pero de eso hablaré otro día.
    Alegría se titula.Y eso que no estoy muy alegre ni jovial, porque me hallo en una etapa de transición hacia no se donde. Por eso mismo lo he puesto, para conjurar las tristezas y ese decaimiento. Cada vez valoro más los momentos de alegría, de risas, de un poco evadirme del agobio continuado, de las preocupaciones, de las nostalgias tóxicas, de las tristezas. Hoy, por ayer, que he tenido gastos extras, pleitos con telefónicas, roturas domésticas, retrasos en mi trabajo y una sensación de hastío y cansancio, he dicho, que no, que hoy iba a cerrar el día con alegría, que iba a intentar daros un poco de optimismo y de dicha. Mejor dicho, dármelo a mi mismo, como una elipse, un boomerang de cosas, que comparto, que siento, que sufro...¡que coño! nada de sufrires.
   ¿conocéis la canción del Circo del Sol? se llama también "Alegría", y siempre que la oigo me da buen rollo, me alegra. Como pasear en solitario, en un rato de descanso, por el campo, esperando que los almendros florezcan. Como que una amiga tuya te llame sin esperarlo, en cuanto se entera que andas de bajón. Como que amanezca un nuevo día. Como que piense que todo saldrá bien.¡Alegría!
    Alegría porque hoy hace veintiun años que nació mi nene, la persona que más quiero en el mundo, y me trajo la ilusión de ser tío, una de las cosas mejores que te pasan en la vida. Alegrías de Cádiz, a compás de un tirititrán de esa ciudad que tanto me gusta, y que a mi , que no soy nada carnavalero, me encantaría imbuirme en su carnaval único algún año. Ojalá pudiera tener un año sabático, y viajar, conocer, crecer como persona, relajarme, pararme, seguir y avanzar, siempre con alegría.
  Alegría empieza y acaba con a. Como amargura. Como añoranza. Hoy es miércoles. Y os deseo que la alegría os invada. Mejor si os neutraliza, y si os bloquea. No hay mejor terapia. A pesar de tener pintadas las paredes del alma de un gris que pugna por volverse celeste.
    Mañana os toca gastronómico, Típico y con sustancia., el que avisa no es traidor.
   

lunes, 24 de febrero de 2014

POR ANTEQUERA

Comienzo la semana viajero. Llevo tiempo con ganas de escribir de esta ciudad malagueña, una de las más artísticas y preciosas de la región andaluza.
   Antequera es un compendio de iglesias, torres, palacios, plazas e historia. Y el famoso Torcal, con sus caprichosas formas, que la erosión ha hecho siglos tras siglos, como un cañón de Colorado versión andaluza, o una ciudad encantada, pero con mucho más encanto que la conquense.
    Estuve en Antequera un verano. Desde Granada y camino de Ronda. Y es de esos lugares a los que siempre quiero volver y nunca hallo el momento. Sorprende, cautiva. Sus empinadas cuestas de Arriba, la imponente Santa María, el Portichuelo, tantos rincones...era Feria de Agosto y el sol doraba las blancas paredes encaladas, antes de echar sobre ellas una sábana negra de estrellas, sábana que no abrigaba y si que refrescaba las jornadas de calor y calimas.
     Impresionantes los retablos barrocos, la imaginería. Con una semana santa que espero ver algún año, con una forma peculiar de pasos y palios, con ese prodigio que cuestiona la física de "darle vega" a los pasos, o lo que es lo mismo, subir corriendo empinadas cuestas con las imágenes más señeras a hombros.
       Su patrona se llama Remedios, y preside uno de los más impresionante conjuntos barrocos que jamás he visto. Como el retablo sin dorar del Carmen, o San Pedro, San Juan o San Sebastián. Su Cristo patrono se llama de la Salud y de las Aguas y va bajo palio, como su Nazareno de la Sangre, algo muy característico de la idiosincrasia popular antequerana. Perdonar, pero es que ya me huele a semana santa, no puedo evitarlo.
     Y el mollete, un pan típico de aquí, que regado de aceite de esta comarca sabe a gloria. Aceite que nada sobre "la porra antequerana" versión local y autóctona del salmorejo de la vecina Córdoba, siempre en mi recuerdo y mi pensamiento.
    Me pongo en marcha esta semana. Caminito de Antequera, pasando por todos y cada uno de vuestros ordenadores, de vuestros ojos, de vuestro tiempo. Gracias. Devo, no sabes lo que me ha alegrado tu regreso, ni lo imaginas. Este blog es lo que es en gran parte por ti. Besicos.

viernes, 21 de febrero de 2014

¡POR FIN YA ES VIERNES!

¿te acuerdas Nancy de aquel invierno de jueves trasnochadores? No perdonábamos uno, y hay de cada historia...Hoy al volver de trabajar, casi como Cenicienta, a la medianoche, sin temor a calabazas ni hermanastras, ni a perder zapatos ni principescos romances, me fui a dar un paseo ,corto eso si, por las calles de la zona. Y me vinieron recuerdos de aquellos años, en los que el horario laboral me permitía vivir el jueves nocturno albaceteño, con cerveza, tapas, vodka y un rápido tránsito hacia el viernes.
  Las cosas han cambiado.No hay tanta gente como en aquellos años, cuando pensamos que la crisis no iba con nosotros. Si que hay más jóvenes y jóvenas, de atractivo aspecto y palique necesario, que boligrafo en mano y tarjeta en la otra, asaltan a los viandantes intentanto atraerles hacia sus locales, cuales porteros de los más variados Avernos. Los kebares comen espacio a los pizzeros, para los nocturnos a los cuales les baila la mariposa del hambre en el estómago. Y las calles aledañas empiezan a despertar del letargo y ostracismo que desde el domingo padecían, para renacer como ave Fénix urbana, una semana más.
     Es una gozada vivir en el centro. Bajas y ya estás en todo; estás en el todo, te hinchas y enseguida estás en tu sofá, con tu pijama y brasero, como me encuentro yo ahora, mientras escribo estas líneas.
   Sino fuera porque llego tan tarde, y tan cansado, algún jueves me iba a cumplir el ritual universitario de la salida torera. Pero cada vez soy más diurno y menos nocturno, me da una pereza enormee la noche, que en casa se está muy calentito y muy a gusto.
       
      La vida es solo un interruptor. Se enciende y se apaga en un segundo. Me encuentro con historias y tragedias, y encima que yo soy el colmo del optimismo, pues ya veis. Bueno, hoy me salieron las ideas que hace unos días se me resistían. A ver sino se me gastan, a ver si me queda cuerda, o correa, o como se diga, que ¡por fin ya es viernes!

   

jueves, 20 de febrero de 2014

FIDEUÁ

Me encanta. Casi tanto como la paella, a veces más, y eso que el arroz de todas las maneras posible me gusta. Hoy toca otra de las aportaciones de la gastronomía valenciana a los paladares y estómagos.
  Esta especie de paella con fideos es un plato sabrosísimo. El pescado y marisco que lo conforma, que se denomina " de morralla" le da un gusto especial, similar al del arroz a banda, otro de mis primeros platos de un día especial. Esta morralla me gusta y no la de determinadas personas que no son más que eso, y no sirven ni para estar en el cubo de la basura.
   He comido fideuás o ¿se dice fideguá? jeje , en las tierras valencianas, cerca de la Plaza de la Verge, que ya espera la invasión de flores de cada marzo, que este año por desgracia me volveré a perder, y también viendo el Mediterráneo en las sobremesas cullerenses o cullerinas. Con cerveza fría, y ese ajo, o alioli, del que la verdad puedo prescindir, pero que tampoco está tan mal revuelto con los fideitos especiales, gordicos y cortos de este guiso marinero, que dicen que fue fruto de la casualidad de unos marineros en un momento de carencias, y a veces la necesidad aguza el ingenio.
      Hoy hacía repaso de mis posts gastronómicos. Croquetas, arroz negro, tortilla, sopa de ajo, ensaladilla, asado et...y aún quedan para compartir con vosotros en esta mesa virtual, donde lo importante más que la comida en si, es la compañía y sobre todo la conversación ¿ o no?
      Llevo tiempo sin probarla. Este fin de semana me zampo una que me lo merezco. Y ya es hora de autocuidarme y dejar de pensar en los demás y en lo demás, porque yo soy mi prioridad y mi propia deblilidad.
     
 

miércoles, 19 de febrero de 2014

CONVERSACIONES CONMIGO MISMO

Llevo dos días sin escribir. Falta de tiempo, de sueño, de ideas y de argumentos. Tal vez ha sido la venganza del aborrecío Cupido, después de la caña que le di el viernes. A veces es que la cabeza no me da para almacenar tantas ideas, preocupaciones, fobias, proyectos, flasbaks o como se diga. Y ayer y anteayer me ponía frente al teclado y no me salía nada, pero nada...¡que frustrante! ningún tema, ni gastronómico, ni religioso, ni de viajes, ni de sentimientos...
    Mis padres al hacerse mayores se me han vuelto unos niños indefensos, y me parece que son ahora mismo más hijos míos que padres. Paradójico, tras años de temores y respeto, que los roles se truequen, que sigan los miedos, pero ahora otros. El tiempo vuelve y retuerce las cosas. Hoy me dijo mi padre cosas, muy serias, con serenidad, pero con una tristeza que me dio que pensar y me ha dado la inspiración para poder teclear esta noche. No estoy preparado para muchas cosas, tal vez nunca lo esté ni tú tampoco, y esto hace que me coma la cabeza con antelación y que tenga tristezas prematuras.
   
      En la tele ponen "Una habitación con vistas" una película que me encantó hace casi treinta años, en aquel viejo teatro circo, tan añejo, con tanto sabor. Maravillosa cinta cuidada, del buen cine, y ambientada en esa Florencia renacentista, que siempre ansío y añoro, como la Bullock en "Mientras dormías", que creo que ya os lo dije jejje, y a la cual nadie me lleva, ni me dice de llevarme. Uno de mis deseos más anhelados, más esperados y por lo que veo, más inalcanzables. Florencia, Firenze, que cara te me estás haciendo!

   Hablo con gente que es engañada, por sus parejas, por sus amigos y lo peor de todo, por ellos mismos. El engaño es la mayor de las miserias, de las traiciones, de la subversión de los valores, de las decepciones. Hay gente que disfruta haciéndolo, no terminaré de entender que sacan con ello y el placer que hallan, nunca, nunca. No engañaros y por favor no engañarme ni dejarme que me engañen.

    Ya media la semana. Y con tantas cosas que hacer casi ni me entero. Por cierto, me temo que tendré albañiles pronto en casa, y ya premio completo. Pocas ganas de nada, de casi nada. A ver mañana que me sale. Seguro que me sale del alma, de ese alma que a veces se asoma a sus balcones, a sus barandillas.