jueves, 31 de octubre de 2013

FAROLAS Y...

    Farolas apagadas en suave lente,
    llama de nubes y sol partido,
    calle vacía, suelo abrasado,
    silencioso retrato sin voz ni gente.

     Comienza el frío en las ausencias,
     de tantos días tan malgastados,
     hiela la noche hasta la aurora,
     de tantos años tan olvidados.

     Piensa en sonrisa, no pienses llanto,
     anda y camina, frena en descanso,
     llama y abraza, siente y opina,
     vive en tu vida, no desvivas tanto.

     Cuestas arriba, cuestas abajo,
     plaza cuadrada, calles en llano,
     no hay avenidas,ya no hay asfaltos,
     y desde lo bajo subo, sube a los altos.
     

    Cuatro farolas, que no cinco apagaron,
    porque no esto no es copla sino relato,
    quinta farola, bombilla intacta,
    quinta es la estrofa, fin del poemario.
   
   

miércoles, 30 de octubre de 2013

FLORHISTERIA

Se repite el ritual. Pero este que si que es nuestro, no como ese espantoso carnaval gótico, adornado de espantosas rupertas del un dos tres, que es que no lo soporto, y oyendo a los críos con los que trabajo pareciera que se ha hecho toda la vida. Y mientras los maestros fomentándolo en las aulas,  pero claro ni hablar del belén o de la semana santa que eso es antiguo, facha y politícamente incorrecto.
  Lo que decía, que como cada año, las flores hacen su agosto en octubre. El día de los santos llena de gentes los comercios de la flor, uno de los trabajos más creativos que conozco, más olorosos y coloristas, aunque algunos floristeros no sean más que sucedáneos de cardos borriqueros...Mi madre siempre se quejaba del abuso de estos días cuando iba a comprarlos para llevarlos a las lápidas previamente fregoteás y relimpias, que sino las vecinas "uy uy, vaya con la fulanica, te paece como tiene el nicho de sus padres.." Y eso que antes las flores eran de tela y de año en año una buena lavada con mistol y como nuevas. Los precios se disparan y las personas que nunca compran ramos de nada se tiran a por ellos, triplicando precios para honrar y en muchos casos aparentar en los camposantos, en ese día primero del undécimo mes que es un hito en el calendario, y sobre todo en esta tierra manchega, tan aferrada al culto a los difuntos, con tantas tradiciones, costumbres y sobre todo supersticiones, veáse lo de que se aparecen (Agustina a Sole: ¿a tí se te ha aparecido? a mi no, pero dicen que la han visto...la Mancha es asín...)
     Bacanal de las flores. Ahora exquisitos centros de rosas y flores delicadas lejos de aquellos rudimentarios ramos de crisantemos blancos, algunos amarillos y esas crestas moradas que tanto me impresionaban de niño. Pétalos para la ceniza, para el adiós, para el final. Cada cual como le plazca. Yo no soy de flores a los  muertos, es mejor mandárselas a los vivos, y sobre todo prefiero que me las manden o me las den en mano, aunque hace ya mucho tiempo que no. Que las flores son bonitas, incluso con espinas, aunque su vida cortada sea efímera, pero bella y fragante.
   
    Buen miércoles. Y recordar: "digáselo con flores"
         

martes, 29 de octubre de 2013

PENSA-Y NO-MIENTO

No sé de que escribir. Tengo algunos borradores empezados, algunos temas, incluso con la foto insertada, pero me digo, ya lo haré otro día. Me falta la inspiración o tal vez es que me satura y los temas agolpados no dejan salir unos a otros y bloquean este río de palabras, "fiumi di parole", que es este blog.
   Semana corta. Con el día de los Santos cerrando el viernes y el trabajo. El trabajoso quehacer diario con el sudor de nuestra frente y nuestros pensamientos. A mi me duele más, y me cansa más esa continuada proyección en el reproductor de mi mente de cosas pasadas, presentes y algunas futuras que quizás el devenir se encargue de diseñar y presentar de manera muy distinta, si es que llega.
    Quisiera hacer tantas cosas, poder compaginar otras, que necesitaría que las semanas fueran quincenas y los días duplicados. Pero es imposible, porque la física y el tiempo no admiten arreglos ni apaños, no son un lienzo en el que una pincelada mal dada pudiera ser remendada e incluso escondida por otra. El reloj de la vida nos hurta los tiempos, y corre y corre, a velocidad vertiginosa, en silencioso maratón en forma de pisadas, dormidas y lecturas.
       Corto ya. Es tarde. La tos me acompaña en el silencio y la soledad de mi mesa y mi silla. Estos cambios de clima no son buenos para las gargantas ni para los descansos. Sol, frío, calor, y la hora menos que trae una noche adelantada, y eso que dicen de volver a la hora londinense, con lo cual a las cuatro ya hará que encender interruptores y velas. Y eso espero, tener encendida mil y una velas, y pasar ninguna en vela, sino es por mirarte a los ojos y no dormir para poder saborear eso que llaman felicidad, que hay quien dice que la ha visto y hasta la probó.

       Poco queda. Todo será. O quizá nada, o quizá mucho. Un martes, un camino, un esfuerzo. Y los dos.

viernes, 25 de octubre de 2013

AZ-ZAFARÁN

Vuelve el azafrán. Como el turrón por navidad. Con los últimos estertores de octubre, nos llenamos de morado en estas tierras de La Mancha. Tras unos años de casi desaparición, la crisis ha hecho el retorno a este cultivo ancestral y genuinamente nuestro.
    Dicen por los pueblos: "estoy con la rosa". La rosa, a secas. La rosa del azafrán que dio título a una de las zarzuelas más conocidas, con estribillos tarareados sin cesar como aquello de "ay ay ay que trabajo nos manda el señor" o aquello de "es una flor elegante..." Se reúnen las gentes en torno a la mesa a deshojar  las flores y arrancar los filamentos los pelillos rojos y amarillos que una vez tostados, perderán varias partes de su volumen y peso, convirtiéndose en eso que llaman "oro rojo".
    Más de ciento cincuenta mil rosas son necesarias para un kilo de azafrán. Horas de recogida en los amaneceres, de paciente monda, de cedazos en el fuego, de pañuelos repletos de hilos en forma de hatillos guardados en arcas y cómodas. Una vez me enseñaron un precioso y antiguo mantón de Manila, que olía con fuerza a azafrán añejo, porque se guardaba junto con éste en el viejo arcón, como un tesoro. La rosa era el sobresueldo de nuestros antiguos, y había roseras al estilo de vendimidiadores, que emigraban a los pueblos de grandes cosechas de este producto para ayudar en esta tarea, que es bella, laboriosa y efímera.
    Pobre flor que solo vive un día. Nace al salir el sol y muere al caer la tarde. En paralelo al día, no es flor de noche. Mientras, los cultivadores esperan el "día del manto", que es un bonito nombre, cuando el bancal explote con el día de la mayor producción.
        La monda mancha los dedos de negro, que luego se torna en amarillo que cuesta lavar y quitar. Pero no las manos, nunca hay que tener las manos manchadas, siempre manos limpias, blancas. Y el azafrán para el guiso diario, para el tinte de prendas, para el olor y aroma, para decorar este otoño que mañana nos regalará una hora más de sueño y nos robará muchas más de luz y claridad.
       

jueves, 24 de octubre de 2013

DE OTOÑO/ SAN RAFAEL

El naranja se funde, absorbiendo el verde. El azul cielo de estío se va oscureciendo y agrisando. El termómetro sube y baja, sobre todo baja, e invita al hogar. El aire se torna fresco y ligero, lejano a aquel desértico que envolvía en sudor. El día a día se acorta en luz y se alarga en horas. El viajero se para y se detiene, en esta estación, no de trenes, sino de vida. El atardecer se desparrama en los últimos y tímidos soles. El alma se llena de melancolías y también ¿porqué no? de optimismos. El otoño reina y llena todos los huecos de templetillo, que se siente más octubrero que nunca, más él, más dispuesto, más cansado. El otoño y el templetillo.

San Rafael. Custodio de la ciudad soñada. Patrono de la ciudad del tambor. Rafael va echando la llave a este mes de pleno otoño, abriendo crisantemos y rosas del azafrán, aguardando los momentos de otro otoño maduro y casi expirante.
    San Rafael. Día de peroles. De ese rito cordobés del buen yantar, de la compañía, de la gastronomía. Y antes habrá que encaminarse por el arroyo de san Rafael a la Iglesia del Juramento, donde el ángel juró defender y cuidar a la ciudad que por suscripción popular le levantó este santuario.
   San Rafael. No nos abandones. Y sé custodio mío también, que soy un poco cordobés. Mañana de jueves en cortas pisadas, con nubes y claros, y el arcángel con su pez que triunfa y proteje, que está y que se siente...San Rafael!

miércoles, 23 de octubre de 2013

CHARCOS

cae la lluvia, sin parar, sin tregua...Aguas de otoño húmedo que refrescan y sazonan las cada vez más cortas tardes de este octubre transitorio que parecía resistirse a prescindir de soles y aún calores residuales.
    Me gusta, me relaja y me fascina el ruido de las infinitas gotas estrellándose contra el suelo, o contra mi ventana;sin embargo la cantinela acuática de esta noche me recuerda la carencia de presencias anheladas que podrían convertir en sublimes estas lluvias de octubre que a fuerza de melancolías me hacen oírlas embelesado y quieto.
   Se forman charcos, y el zapato se remoja, y a veces el agua se cala hasta dentro, mojando el calcetín y el pie. Hay que ir pisando charcos, esquivando el molesto remojo, intentando conservar las cosas intactas, sin calar, sin estropear.
   Ya la cama se atavía de manta y calor. Pronto el reloj estirará una hora más que será una hora menos de luz y casi de vida, y todos añoraremos un nuevo marzo que traiga el cielo azul y el día un poco más día, y menos grisáceo.
     Agua en el asfalto y en el suelo. Ya con la uva recogida, esperando el tránsito de mosto a vino. Pero el morado azafrán que también ha venido en retardo, humedece la alfombra que forma cada año en los campos manchegos, flor a flor, como una urdimbre de miles de hilos y hebras.
        Mañana será día de arcángeles y peroles en el campo. Y se me formarán charcos en los ojos, pensando en sierras y mezquitas, en ríos y callejuelas. Mientras abriré mi paraguas, a ver si evito la lluvia y otras cosas.
   
   

martes, 22 de octubre de 2013

EL CRISTO DE LA MANCHA

Hace unos días volví a Urda. A ese santuario urbano, en un pueblo pequeño, de poco más de tres mil habitantes, donde un Cristo cargado con la cruz concita la devoción de la Mancha toledana y parte de la ciudadrealeña. Algo así como el santuario de Cortes de Alcaraz, que traspasa límites provinciales y es lugar de peregrinaciones y promesas.
   Es año jubilar. Porque cuando el día de San Miguel, que es cuando se celebra la fiesta principal de este Cristo de la Vera Cruz, inusual advocación para un nazareno, más propia para un crucificado, cae en domingo, el santuario de Urda celebra su año grande y se abre la puerta tallada, al estilo de la puerta santa de Santiago. Los que aquí hemos llegado conseguimos la urdetana, que es como el certificado de haber peregrinado a este lugar santo, como la compostelana o la de Caravaca, ciudades también privilegiadas de celebrar el año santo.
      El Cristo de Urda sale a las calles no en hombros, sino en un carro triunfal, en una barca con templete, que le confiere una peculiar iconografía. Un vestigio barroco, tal vez romántico, conservado en el estilo de procesionar en algunos pueblos toledanos y madrileños. El pescador de hombres en medio de un mar de cabezas, en un océano sin aguas, pero tal vez con muchas lágrimas, que podrían ser ríos, olas con cruces a cuestas...
     Urda. Meta. Fin del camino. En mi caso, una etapa más de mi peregrinar. Eso sí, con los mejores amigos, que a veces son más que cirineos. Y el Señor de La Mancha, bendiciendo desde su retablo dorado, con las calles oliendo a uva y a octubre.

 P.D.   Si vais allí, ir a comer a El Coto. Especiales las tapas, que te ponen sin pedirlas, y las migas, ese plato de pobres, pero tan rico, tan diferente, y que nos une a todas las regiones.