Treinta y uno. Y se acabó julio. En las vísperas de su fin, los santos de la piedra, Abdón y Senén se festejaron en tierras de Valencia, Calasparra y algunas aldeas de Cuenca, para conjurar granizos y tormentas, cosechas y futuros. También la real ciudad se tiñó del granate de la "limoná" que para mi es cuerva, en la anual bacanal del vino, como son casi todas las fiestas ahora, más o menos botellones, para que el cortejo de pandorgos y dulcineas haga en esta última tarde del mes, su anual ofrenda de acción de gracias a la morena del Prado, bendita sea. Algunas pandorgas pasé, viví y siempre disfruté, de las cañas y tapas generosas, del folklore nacional en inolvidables noches, de buenos amigos y de otras cosas que me reservo en el recuerdo, y un poco en la nostalgia.
Hace ya tiempo que yo tenía treinta y uno. Casi quince años. A esa edad visité Roma, a la que espero volver algún día, porque algunas pesetas mías yacen en los fondos de la Fontana de Trevi, junto con mi deseo de retorno. Allí las iglesias del Gesú y San Ignacio el guipuzcoano de Loyola, que hoy es su fiesta. Roma eterna, de amor, de romero, de ramo, de artes. Mientras me acerco al cinco poco a poco, pero tal vez demasiado deprisa.
Hay siete meses en el año con treinta y un días. Hay treinta y un buenos deseos para el agosto que empuja con la misma carga que este travieso y suave julio que ya solo será pasado e historia. Treinta y uno es un número primo, y algunos tenemos primos y somos primos de nuestros primos, lo malo es que a veces, demasiadas, hacemos el primo, si es que no aprendemos!
miércoles, 31 de julio de 2013
martes, 30 de julio de 2013
RABO FRITO
El rabo frito es uno de los clásicos de la carta de platos típicos albaceteños. Pocos bares habrá donde no se encuentre esta "delicatessen manchega", que de primeras tira patrás a muchos forasteros, que vencido el resquemor inicial, sucumben ante tan sabroso y crujiente plato.
Porque cruje. Como a veces crujen los huesos, los días e incluso el alma. El rabo del marrano, del cochino, que se trocea y luego se cuece, para culminar en un corto frito en aceite de oliva, caliente, muy caliente.
Dice un amigo mío que lo peculiar de la gastronomía de Albacete es la "tortilla en caldo", puede que sea así, pero creo que el rabo frito también tiene patente de esta ciudad y sus alrededores. La sensación al morder la piel crujiente, que se mezcla con la carne interior, más suave, casi gelatinosa, que se cuela entre los dientes, a veces mientras se estira, como una especie de chikle de orza.
Unos prefieren la puntica. Otros los pequeños y cilíndricos trozos. Y esos huesos que se deshilachan del tronco de cada trozo, haciendo jugar a nuestra boca y lengua para esquivarlos y tirarlos, mientras seguimos degustando la especial combinación de esta parte del cerdo, del que dice el refrán, que "hasta los andares".
Un poco de limón. Un poco de pan. Una cerveza fresca. Una buena compañía...¿quien dijo colesterol?
y un platico de rabo. Otro día hablaremos del rabo de toro, exquisitez cordobesa.
Y recordar que hay muchos, muchos cerdos sueltos, con y sin rabo. Y a algunos habría que freírlos para que no nos frían a los demás. O por lo menos ya que no se pueden las orejas, cortarles el rabo. Ya lo sé, tengo mucho carácter, así me va pero soy como soy y es que ando un poco "frito"...
Porque cruje. Como a veces crujen los huesos, los días e incluso el alma. El rabo del marrano, del cochino, que se trocea y luego se cuece, para culminar en un corto frito en aceite de oliva, caliente, muy caliente.
Dice un amigo mío que lo peculiar de la gastronomía de Albacete es la "tortilla en caldo", puede que sea así, pero creo que el rabo frito también tiene patente de esta ciudad y sus alrededores. La sensación al morder la piel crujiente, que se mezcla con la carne interior, más suave, casi gelatinosa, que se cuela entre los dientes, a veces mientras se estira, como una especie de chikle de orza.
Unos prefieren la puntica. Otros los pequeños y cilíndricos trozos. Y esos huesos que se deshilachan del tronco de cada trozo, haciendo jugar a nuestra boca y lengua para esquivarlos y tirarlos, mientras seguimos degustando la especial combinación de esta parte del cerdo, del que dice el refrán, que "hasta los andares".
Un poco de limón. Un poco de pan. Una cerveza fresca. Una buena compañía...¿quien dijo colesterol?
y un platico de rabo. Otro día hablaremos del rabo de toro, exquisitez cordobesa.
Y recordar que hay muchos, muchos cerdos sueltos, con y sin rabo. Y a algunos habría que freírlos para que no nos frían a los demás. O por lo menos ya que no se pueden las orejas, cortarles el rabo. Ya lo sé, tengo mucho carácter, así me va pero soy como soy y es que ando un poco "frito"...
lunes, 29 de julio de 2013
ACETRES
No sabía como empezar la semana. Con el séptimo mes languideciendo y sin casi habernos dejado calores e insomnios, llega el veintinueve, el día de Santa Marta, la hermana de Lázaro, el primer resucitado, patrona de los hosteleros y de la hospitalidad. Marta, ahora un nombre tan de moda, siempre es representada con un dragón o "tarasca" a la que venció y en sus manos siempre porta esa especie cubo plateado llamado acetre.
Me encanta esta palabra. Y un grupo de música folk extremeña que se llama así y que os recomiendo, porque a mi, a veces llega a emocionarme. Pues eso, el acetre sirve para portar el agua bendita que purifica, al ser lanzada con el hisopo, bonita palabra también, a la que lo mismo otro día le dedico unas líneas. Siempre utilizado en bendiciones de coches, imágenes y otras cosas, y sobre todo para despedir a los difuntos, el acetre es el vaso portador de esa pócima inocua y mágica que llamamos agua bendita, siempre necesaria, nunca perjudicial. Porque el agua purifica, limpia y también borra...y es que hablando de agua sigo sin entender la animadversión de ciertas personas, demasiadas, al ejercicio diario de la ducha, de esa bendición con el hisopo del grifo, que cada mañana nos limpia, despeja y relaja. Pues haya gente que se ve que no, y eso que este año con lo que ha llovido no tenemos problemas de cortes de aguas, porque recortes ya tenemos bastantes y a mi los únicos cortes que me gustan son los del nombre de mi Virgen alcaraceña.
Os invito a buscar vuestro particular acetre con el que purificar pecados y miedos, y a escuchar el grupo que antes mencioné. A despedir julio con la hospitalidad de la santa, a vencer dragones fieros que llevamos más dentro que fuera, a gozar de la hostelería en estas noches en las que la brisa nos llena de frescas aspersiones, librándonos de asfixias y canículas.
Hace tres años conquisté un castillo, tal día como hoy. En tierras jumillanas. Me gusta recordarlo. Y con este acetre de plata, que me gusta a mi mucho todo lo de plata, limpiaré malos recuerdos. Por eso me quedo con mis Martas y Marías particulares, gozando de la buena compañía, olvidando a quienes encontré en la calle y en la calle de la decepción me dejaron.
Mirando como la noche reina desde mi particular almena, en mi castillo inexpugnable del que solo yo tengo la llave, con mi acetre de buenas aguas y sentimientos lleno. Os lo lanzo con el hisopo de estas líneas, espero que os llegue.
Me encanta esta palabra. Y un grupo de música folk extremeña que se llama así y que os recomiendo, porque a mi, a veces llega a emocionarme. Pues eso, el acetre sirve para portar el agua bendita que purifica, al ser lanzada con el hisopo, bonita palabra también, a la que lo mismo otro día le dedico unas líneas. Siempre utilizado en bendiciones de coches, imágenes y otras cosas, y sobre todo para despedir a los difuntos, el acetre es el vaso portador de esa pócima inocua y mágica que llamamos agua bendita, siempre necesaria, nunca perjudicial. Porque el agua purifica, limpia y también borra...y es que hablando de agua sigo sin entender la animadversión de ciertas personas, demasiadas, al ejercicio diario de la ducha, de esa bendición con el hisopo del grifo, que cada mañana nos limpia, despeja y relaja. Pues haya gente que se ve que no, y eso que este año con lo que ha llovido no tenemos problemas de cortes de aguas, porque recortes ya tenemos bastantes y a mi los únicos cortes que me gustan son los del nombre de mi Virgen alcaraceña.
Os invito a buscar vuestro particular acetre con el que purificar pecados y miedos, y a escuchar el grupo que antes mencioné. A despedir julio con la hospitalidad de la santa, a vencer dragones fieros que llevamos más dentro que fuera, a gozar de la hostelería en estas noches en las que la brisa nos llena de frescas aspersiones, librándonos de asfixias y canículas.
Hace tres años conquisté un castillo, tal día como hoy. En tierras jumillanas. Me gusta recordarlo. Y con este acetre de plata, que me gusta a mi mucho todo lo de plata, limpiaré malos recuerdos. Por eso me quedo con mis Martas y Marías particulares, gozando de la buena compañía, olvidando a quienes encontré en la calle y en la calle de la decepción me dejaron.
Mirando como la noche reina desde mi particular almena, en mi castillo inexpugnable del que solo yo tengo la llave, con mi acetre de buenas aguas y sentimientos lleno. Os lo lanzo con el hisopo de estas líneas, espero que os llegue.
viernes, 26 de julio de 2013
EN LA ERMITA DE SANTA ANA
De Estepa. En blanca e inclinada plaza. Allí la madre de la Virgen de las Angustias veía el dolor de su hija, en un flash back en el tiempo, recordando la infancia de ésta. Con aromas de mantecado de canela y limón, y vísperas de la Inmaculada, en días inolvidables y no retornables.
De Dos Hermanas. En la ermita subterránea, bajo la parroquial de la Magdalena, donde la Santa Ana triple enmarcada en su ráfaga semilobulada como la que lleva la Virgen del Rocío, aguarda sus devotos y su fiesta. Patrona nazarena porque nazarenos se llaman los nacidos aquí.
De Chinchilla. Antes convento de las dominicas. Allí empezó mi devoción por la santa abuela. Allí he pasado horas inolvidable que si que vuelven. Allí me siento en casa. Y en el retablo cerámico de la puerta, hay un poco de mi. Atardeciendo en julio...
Otras ermitas de Caudete, de Santa Ana de Albacete, de Jumilla, ahora convento franciscano. Allí he estado y allí he vivido. Y en la ahora parroquia de Pozo Lorente, el pueblo de mi tatarabuelo, primitiva ermita de la santa, en el antiguo Estado de Jorquera. Y también la parroquia de Motilleja, también ermita en tiempos. Y la velá de Santa Ana en Triana, mirándome en el río, con brisas de noches de calor y olor a calentitos, Sevilla siempre.
Un año más 26 de julio. Y Santa Ana sigue enseñando a leer a María. Y también sostiene a su nieto en su regazo. Patrona de las abuelas, que nunca deberían irse, porque siempre es pronto, pero el tiempo siempre es el mayor enemigo, mi mayor adversario.
¡Viva Santa Ana!
jueves, 25 de julio de 2013
UCLÉS
Triste nos ha venido el día de Santiago. Que de por si ya era triste desde que nos quitaron la festividad del patrono de las españas y los peregrinos, en esta tierra de tantos contrasentidos y paradojas.
La tragedia en el Santiago compostelano en vísperas del día grande nos, me ha sobrecogido. No me salen palabras, solo alguna lágrima que intenta escaparse al ver tanta desolación, tanta tragedia.
Hoy iba a escribir de otro lugar santiaguista. Un poco desconocido, pero grandioso. El monasterio de Uclés en Cuenca, llamado "el Escorial de la Mancha" impresiona por su magnificencia. Sede de la orden militar de Santiago, de gran importancia e implantación, como en las encomiendas de la sierra albaceteña, en Yeste y Liétor.
Cuando lo ves erguirse altivo en la esquina de aquel monte, camino de Madrid, y ves las torres pequeñas pero que se anuncian ya grandes y fuertes. Herreriano en piedra, claustro soberbio donde Alatriste y Águila Roja conspiran, luchan y pasean. Barroco en el retablo mayor, con el santo hijo de María Salomé, espada en mano, matando infieles, de esos que dicen que los infieles somos nosotros. Churrigueresco en la portada del convento, hoy seminario, donde algunos buenos amigos míos culminaron su ilusión y vocación. Plateresco de sacristías, artesonados y fachadas laterales. Y esa escalera inmensa, con la que es Purísima Inmaculada presidiendo desde el siglo XVII tantas subidas y bajadas, de tantas y tantas personas.
Y más abajo el pueblo, pequeño, humilde, cuidado. Aquí se come bien, se saborea mejor, porque en estos lugares con encanto e historia todo sabe a gloria. Hace unos días probé el paté de hongos y setas que elaboran manos artesanas de estas tierras, sin comentarios. Y hay hotelitos acogedores, desde donde ver el atardecer y el amanecer sobre las dos torres gemelas, mientras sientes una caricia, escuchas una palabra y sueñas despierto...
Seguiré compartiendo lugares. Y sensaciones. Y palabras. Y silencios. Y poco a poco, avanza el verano que empieza a morir al mismo tiempo. Como todas las cosas que empiezan a morir al nacer, aunque muchas ya nacieron muertas, sin un mínimo arranque, un escueto rodaje.
¡Santiago y cierra, no España, si las heridas!
La tragedia en el Santiago compostelano en vísperas del día grande nos, me ha sobrecogido. No me salen palabras, solo alguna lágrima que intenta escaparse al ver tanta desolación, tanta tragedia.
Hoy iba a escribir de otro lugar santiaguista. Un poco desconocido, pero grandioso. El monasterio de Uclés en Cuenca, llamado "el Escorial de la Mancha" impresiona por su magnificencia. Sede de la orden militar de Santiago, de gran importancia e implantación, como en las encomiendas de la sierra albaceteña, en Yeste y Liétor.
Cuando lo ves erguirse altivo en la esquina de aquel monte, camino de Madrid, y ves las torres pequeñas pero que se anuncian ya grandes y fuertes. Herreriano en piedra, claustro soberbio donde Alatriste y Águila Roja conspiran, luchan y pasean. Barroco en el retablo mayor, con el santo hijo de María Salomé, espada en mano, matando infieles, de esos que dicen que los infieles somos nosotros. Churrigueresco en la portada del convento, hoy seminario, donde algunos buenos amigos míos culminaron su ilusión y vocación. Plateresco de sacristías, artesonados y fachadas laterales. Y esa escalera inmensa, con la que es Purísima Inmaculada presidiendo desde el siglo XVII tantas subidas y bajadas, de tantas y tantas personas.
Y más abajo el pueblo, pequeño, humilde, cuidado. Aquí se come bien, se saborea mejor, porque en estos lugares con encanto e historia todo sabe a gloria. Hace unos días probé el paté de hongos y setas que elaboran manos artesanas de estas tierras, sin comentarios. Y hay hotelitos acogedores, desde donde ver el atardecer y el amanecer sobre las dos torres gemelas, mientras sientes una caricia, escuchas una palabra y sueñas despierto...
Seguiré compartiendo lugares. Y sensaciones. Y palabras. Y silencios. Y poco a poco, avanza el verano que empieza a morir al mismo tiempo. Como todas las cosas que empiezan a morir al nacer, aunque muchas ya nacieron muertas, sin un mínimo arranque, un escueto rodaje.
¡Santiago y cierra, no España, si las heridas!
miércoles, 24 de julio de 2013
BOTES
Pocas palabras como esta tienen tantos significados y se pueden encuadrar en tantas expresiones, rotando siempre el componente semántico.
Bote. Para mi, el bote es lo que ilustra el post. Este cilindro metálico que contiene el tomate en conserva para el moje, o los guisantes para mezclarlos con el jamón. Y los botes coloreados de cervezas y otras bebidas con gas, que se apilan y se enfrían en estas jornadas de calor, donde un bote o lata bien refrescante ayuda a llevar mejor estas calimas.
También a veces, no muchas doy botes, boto que no voto. Porque necesito saltar y gritar, y subir y bajar y moverme para no "rebotarme".
Espero que algún día me toque algún bote de la primitiva y me retire. Porque no soy muy afortunado en juegos de azar, no sé yo quien me querrá tanto para que nunca acierte, si estás ahí manifiestate y sino deja de quererme y chinchar, que prefiero haberes que quereres, visto lo visto.
Los botes de madera, como que no. No soy yo muy de navegar. Una vez me subí en uno para recorrer la Albufera, precioso lugar, con el sol que se refleja y trae añoranzas de escritores costumbristas, albaes y pescadores. Pero los botes estos me suenan más a botes salvavidas de naufragios impredecibles e insalvables, y no me gusta, no.
Luego hay gente que "te tiene en el bote" para luego y sin esperarlo, "darse el bote". Y gente que "chupa del bote", léase prensa y mírese televisión, con tanto "chupabotes" sinvergüenza en todas partes. Y sino cuando vas a un sitio y está "de bote en bote", menudo agobio, no estoy yo para estas aglomeraciones, no.
Y sin bote de humo, ni bote de propinas, me despido a bote pronto, ea, ahora si.
Y mañana Santiago, y pasado Santa Ana, que me gustan estos santicos a mi! ea, estos sí.
Bote. Para mi, el bote es lo que ilustra el post. Este cilindro metálico que contiene el tomate en conserva para el moje, o los guisantes para mezclarlos con el jamón. Y los botes coloreados de cervezas y otras bebidas con gas, que se apilan y se enfrían en estas jornadas de calor, donde un bote o lata bien refrescante ayuda a llevar mejor estas calimas.
También a veces, no muchas doy botes, boto que no voto. Porque necesito saltar y gritar, y subir y bajar y moverme para no "rebotarme".
Espero que algún día me toque algún bote de la primitiva y me retire. Porque no soy muy afortunado en juegos de azar, no sé yo quien me querrá tanto para que nunca acierte, si estás ahí manifiestate y sino deja de quererme y chinchar, que prefiero haberes que quereres, visto lo visto.
Los botes de madera, como que no. No soy yo muy de navegar. Una vez me subí en uno para recorrer la Albufera, precioso lugar, con el sol que se refleja y trae añoranzas de escritores costumbristas, albaes y pescadores. Pero los botes estos me suenan más a botes salvavidas de naufragios impredecibles e insalvables, y no me gusta, no.
Luego hay gente que "te tiene en el bote" para luego y sin esperarlo, "darse el bote". Y gente que "chupa del bote", léase prensa y mírese televisión, con tanto "chupabotes" sinvergüenza en todas partes. Y sino cuando vas a un sitio y está "de bote en bote", menudo agobio, no estoy yo para estas aglomeraciones, no.
Y sin bote de humo, ni bote de propinas, me despido a bote pronto, ea, ahora si.
Y mañana Santiago, y pasado Santa Ana, que me gustan estos santicos a mi! ea, estos sí.
martes, 23 de julio de 2013
LA VIRGEN DE LA ALEGRÍA
La Virgen de la Alegría
me dice que no llore,
me dice que me ría,
me llama y me regaña
la Virgen de la Alegría
Señora de las risas,
entre penas y llantos,
señora de la vida
entre duelos y quebrantos
es María, es Alegría
La Virgen de la Alegría
es sevillana y morena
es madre y es amiga,
en su estrecho barrio judío
está la Virgen de la Alegría!!
De entre todas las advocaciones de las miles que llevan las Vírgenes en este país, es esta una de las más bellas y también más desconocidas. Porque hay muchas que llevan nombre de dolor, angustia o sufrimiento, otras de lugares geográficos o genéricos de órdenes religiosas. Pero esta en particular, condensa algo de lo que estamos faltos: la alegría tan necesaria para afrontar cada mañana, cada momento, cada instante. Nunca se nos debería hurtar el estar alegres y el intentar que los demás lo estén. Aunque es complicado, muchas veces ni nos dejamos ni nos dejan. Por eso a ti me encomiendo, Virgen de la Alegría, para que me llenes los huecos vacíos que tengo, con tu nombre y lo que él significa.
Ya no es tiempo de tristezas, ya debieron estar todas consumidas. Y es por eso que solo quiero y busco ¡ALEGRÍA!
me dice que no llore,
me dice que me ría,
me llama y me regaña
la Virgen de la Alegría
Señora de las risas,
entre penas y llantos,
señora de la vida
entre duelos y quebrantos
es María, es Alegría
La Virgen de la Alegría
es sevillana y morena
es madre y es amiga,
en su estrecho barrio judío
está la Virgen de la Alegría!!
De entre todas las advocaciones de las miles que llevan las Vírgenes en este país, es esta una de las más bellas y también más desconocidas. Porque hay muchas que llevan nombre de dolor, angustia o sufrimiento, otras de lugares geográficos o genéricos de órdenes religiosas. Pero esta en particular, condensa algo de lo que estamos faltos: la alegría tan necesaria para afrontar cada mañana, cada momento, cada instante. Nunca se nos debería hurtar el estar alegres y el intentar que los demás lo estén. Aunque es complicado, muchas veces ni nos dejamos ni nos dejan. Por eso a ti me encomiendo, Virgen de la Alegría, para que me llenes los huecos vacíos que tengo, con tu nombre y lo que él significa.
Ya no es tiempo de tristezas, ya debieron estar todas consumidas. Y es por eso que solo quiero y busco ¡ALEGRÍA!
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