"Positano te marca. Es un lugar de ensueño que no parece real mientras se está allí, pero que se hace real en la nostalgia cuando te has ido"
Jhon Steinbeck
Estoy sensible. El tiempo vuela y ya se nos casi come enero. Los días duran algo más y las ilusiones mucho menos. Estoy cansado. Hace frío, aunque hace sol, y las tardes nos van dando un minuto diario más de sol y luz. Estoy nervioso. Sueño con el verano, o la primavera, no sólo como estación del año, sino como un nuevo tiempo o un pasado recuerdo. Hoy me acuerdo de mi tarde en Positano, de la que guardo la miel de la plenitud de lo efímero y lo bello. Estoy triste. Quiero volver a este pueblo italiano, de cielos morados y casas de colores melocotón y fresa, alineadas en filas escarpadas, como Alcalá del Júcar, que al igual que esta, tiene la iglesia a la derecha como centinela de la ladera por donde se desparrama todo el conjunto.
Estoy pensando. Hace cinco años que vi el atardecer de Positano, y sueño con volver. Y con ver Florencia, que parezco Sandra Bullock en "mientras dormías" con su bolita de cristal, en la que volcaba la nieve que envolvía la torre del Duomo de plástico. Y sueño con ir a esa ciudad que se ha convertido más que en un deseo en una obsesión, porque a veces creo que moriré sin pisarla. Estoy tranquilo. Porque las incertidumbres y los quebrantos ya no entran en mi vida, porque no quiero, más que lo imprescindible, y cada vez es menos.
Iré a subir y bajar las escaleras positanas. Como la vida misma, este continuo subeybaja. Iré solo aunque vaya con alguien, porque tú mismo nunca te abandonas ni dejas de autoconversar, y así, los recuerdos si la compañía desaparece son menos dolorosos, o no simplemente no son nada.
Positano, y enfrente Capri, mirándose con envidia, de ser tan bellos. El mar los mece y los refleja...¡cuanta maravilla! Lugares mágicos, porque la magia es necesaria para la vida esta, tan así a veces...
Y recordar: "la vida casi nunca sale como la habías planeado"
jueves, 31 de enero de 2013
miércoles, 30 de enero de 2013
EMPANADILLAS
Pero caseras. Con el relleno hecho en casa, con abundante tomate y atún. Puede que algún guisante y algo de huevo cocido también jeje Plato de las semanas santas de vigilias y potajes, y segundo plato de muchas semanas de aquellas en que era escolar, y al llegar a casa me daban a probar el relleno hecho en plato de porcelana, que esperaba llenar las finas obleas, que después de ser cerradas con los dientes del tenedor, formando la característica forma de abanico, serían presas del dorado aceite, donde se convertirían en tan delicioso bocado.
Soy más de estas empanadillas que de las empanadas. Que también, otro día les haremos el post gastronómico. Pero nada nada de las congeladas de findus, pescanovas y esas cosas que me saben todas a plástico y a nada, y para el estómago siempre es necesario tener con sabor y que llene, que se sienta. Como el amor ese que dicen que se manifiesta en mariposas revoloteadoras...
Un día de estos las voy a hacer. Espero que no se me quemen como las famosas de Móstoles. Y tampoco quedarme empanado, que bastante lo estoy a veces, que parezco un merluzo, aunque de merluza son las croquetas ¿no? Pues eso, que he decidido hacer propósito de enmienda y voy a ver si aumento mi escueta carta de autogastronomía, entre otras cosas, que ya nos hemos comido casi un mes del 2.013 y para lo que hemos avanzando, pues habrá que pensar en algo.
Mi blog lleva unos días con poco movimiento...¿donde están mis templetilleros fieles? si ya os aburro, se dice y se cierra la persiana, que la crisis es general por lo que veo, y para este espacio de lecturas e intercambios de palabras, lo peor es la ausencia de las mismas, y ya lo hice una vez. Animaros, animarme, gracias, besicos.
Soy más de estas empanadillas que de las empanadas. Que también, otro día les haremos el post gastronómico. Pero nada nada de las congeladas de findus, pescanovas y esas cosas que me saben todas a plástico y a nada, y para el estómago siempre es necesario tener con sabor y que llene, que se sienta. Como el amor ese que dicen que se manifiesta en mariposas revoloteadoras...
Un día de estos las voy a hacer. Espero que no se me quemen como las famosas de Móstoles. Y tampoco quedarme empanado, que bastante lo estoy a veces, que parezco un merluzo, aunque de merluza son las croquetas ¿no? Pues eso, que he decidido hacer propósito de enmienda y voy a ver si aumento mi escueta carta de autogastronomía, entre otras cosas, que ya nos hemos comido casi un mes del 2.013 y para lo que hemos avanzando, pues habrá que pensar en algo.
Mi blog lleva unos días con poco movimiento...¿donde están mis templetilleros fieles? si ya os aburro, se dice y se cierra la persiana, que la crisis es general por lo que veo, y para este espacio de lecturas e intercambios de palabras, lo peor es la ausencia de las mismas, y ya lo hice una vez. Animaros, animarme, gracias, besicos.
martes, 29 de enero de 2013
EL NIÑO DE LA BOLA
Es el niño de Praga. El infante coronado y revestido de rica túnica y capa. Imagen de cera que desde Sevilla viajó hasta la capital checa, en el ajuar de una noble española que allí matrimonió con importante noble. El niño de Praga adquirió fama de milagroso y hoy en día es uno de los santuarios más importantes del mundo, y su imagen e iconografía está extendida y difundida por todo el mundo.
Barrio de Malastrana. Al otro lado del puente Carlos. Quien ha, hemos tenido la suerte de conocer esta ciudad, única e impresionante, lleva, llevamos grabados en la retina y el recuerdo, los rincones de sus calles y plazas, sobre todo las de este barrio a mitad de camino entre la alta ciudadela del castillo y la ciudad vieja. Casi paralelo al Moldava, se alza la fachada del convento carmelita de las Victorias, donde en barroco ¡que mira que me gusta lo barroco! retablo lateral, el diminuto niño recibe oraciones y peregrinaciones de todas partes.
En mi parroquia de la Purísima había una imagen de este Niño. En una remodelación de la misma, desapareció y estuvo años guardada en un trastero. Luego volvió al culto en el oratorio del Carmen, donde preside uno de los altares, como en su casa matriz también carmelitana. Yo no sabía que se llamaba de Praga; mis mayores me decían que era el Niño de la Bola, como la novela de Pedro Antonio de Alarcón, que no sé si tendrán algo que ver, la verdad.
Su fiesta fue el día 25. Con un poco de retraso como me suele pasar siempre, le dedico hoy este post. Bendito niño sevillano, rey de lejanos reinos centroeuropeos. Puede que algún día enfile de nuevo la calle Karmelitska, en un atardecer de aquellos, que ya viví una vez, pero que como cosa tan bella, la vida debería dar la oportunidad de poder repetir.
Mira que me gustó Praga. Y dije que volvería, pero así de otra manera, así como que no...
Barrio de Malastrana. Al otro lado del puente Carlos. Quien ha, hemos tenido la suerte de conocer esta ciudad, única e impresionante, lleva, llevamos grabados en la retina y el recuerdo, los rincones de sus calles y plazas, sobre todo las de este barrio a mitad de camino entre la alta ciudadela del castillo y la ciudad vieja. Casi paralelo al Moldava, se alza la fachada del convento carmelita de las Victorias, donde en barroco ¡que mira que me gusta lo barroco! retablo lateral, el diminuto niño recibe oraciones y peregrinaciones de todas partes.
En mi parroquia de la Purísima había una imagen de este Niño. En una remodelación de la misma, desapareció y estuvo años guardada en un trastero. Luego volvió al culto en el oratorio del Carmen, donde preside uno de los altares, como en su casa matriz también carmelitana. Yo no sabía que se llamaba de Praga; mis mayores me decían que era el Niño de la Bola, como la novela de Pedro Antonio de Alarcón, que no sé si tendrán algo que ver, la verdad.
Su fiesta fue el día 25. Con un poco de retraso como me suele pasar siempre, le dedico hoy este post. Bendito niño sevillano, rey de lejanos reinos centroeuropeos. Puede que algún día enfile de nuevo la calle Karmelitska, en un atardecer de aquellos, que ya viví una vez, pero que como cosa tan bella, la vida debería dar la oportunidad de poder repetir.
Mira que me gustó Praga. Y dije que volvería, pero así de otra manera, así como que no...
lunes, 28 de enero de 2013
LA COLMENA
Seguimos con el rincón literario de los lunes. Por el momento. Y hoy con una obra maestra, una novela avanzada a su época, que sufrió las mil y una censuras. Porque en aquellos duros años de la dura posguerra no era muy cómodo retratar la realidad de la miseria, la venganza y la hipocresía. La he leído y la he visto en cine, una de las mejores películas corales de la historia del cine español, varias veces en ambos ámbitos. Y siempre me sorprende el conglomerado de retratos de los numerosos personajes que en ella aparecen, donde se muestran lo mejor y lo peor de la condición humana.
Martín Marco, el personaje omnipresente que no protagonista, representa la debilidad del vencido, del desahuciado que tiene que dormir de caridad en la cama recalentada de un prostíbulo, y que solo puede tener un rato de expansión en la tertulia literaria de aquel café antiguo, como tantos otros perdidos de Madrid, donde no había ni para un café, y si para unos bolsillos vacíos.
La colmena es una novela de carácter testimonial que refleja con verosimilitud la realidad del momento. En ella Cela documenta la España de los primeros años 40 con sus secuelas de pobreza, miseria, desigualdades sociales, explotación, hipocresía y represión sexual. Estos aspectos tan bien reflejados en la obra eran los que la prensa y la literatura oficial de la época trataban de ocultar. Hay, además en Cela, un deliberado propósito de escandalizar al lector mediante la reiteración de situaciones en las que la violencia, el sexo en todas sus manifestaciones, la miseria, se entrelazan de forma inseparable. Es cierto que Cela se recrea en los aspectos más sórdidos de la realidad. Por ello, la obra hubo de ser publicada en Buenos Aires en 1951.
Todos somos abejas de una gigantesca colmena. Muy pocos reinas, demasiados zánganos y muchas obreras. En estos tiempos de crisis, tras las vacas gordas ficticias que vivimos, toca volver la vista atrás a esos tiempos de penurias, revanchas e hipocresías. Cosas que aún hoy tenemos presentes, lamentablemente, porque tal vez van unidas consustancialmente al ser humano. Con sus grandezas y más numerosas bajezas. Yo, esta noche, me siento un poco Martín Marco, vagando por las pantallas de la noche, sin rumbo, aguardando el calor de una cama, que aunque mía, se me antoja prestada, y fría, y vacía. Y esperando que sea mañana, y la mañana:
«La mañana sube, poco a poco, trepando como un gusano por los corazones de los hombres y de las mujeres de la ciudad; golpeando, casi con mimo, sobre los mirares recién despiertos, esos mirares que jamás descubren horizontes nuevos, paisajes nuevos, nuevas decoraciones.
La mañana, esa mañana eternamente repetida, juega un poco, sin embargo, a cambiar la faz de la ciudad, ese sepulcro, esa cucaña, esa colmena...»
Martín Marco, el personaje omnipresente que no protagonista, representa la debilidad del vencido, del desahuciado que tiene que dormir de caridad en la cama recalentada de un prostíbulo, y que solo puede tener un rato de expansión en la tertulia literaria de aquel café antiguo, como tantos otros perdidos de Madrid, donde no había ni para un café, y si para unos bolsillos vacíos.
La colmena es una novela de carácter testimonial que refleja con verosimilitud la realidad del momento. En ella Cela documenta la España de los primeros años 40 con sus secuelas de pobreza, miseria, desigualdades sociales, explotación, hipocresía y represión sexual. Estos aspectos tan bien reflejados en la obra eran los que la prensa y la literatura oficial de la época trataban de ocultar. Hay, además en Cela, un deliberado propósito de escandalizar al lector mediante la reiteración de situaciones en las que la violencia, el sexo en todas sus manifestaciones, la miseria, se entrelazan de forma inseparable. Es cierto que Cela se recrea en los aspectos más sórdidos de la realidad. Por ello, la obra hubo de ser publicada en Buenos Aires en 1951.
Todos somos abejas de una gigantesca colmena. Muy pocos reinas, demasiados zánganos y muchas obreras. En estos tiempos de crisis, tras las vacas gordas ficticias que vivimos, toca volver la vista atrás a esos tiempos de penurias, revanchas e hipocresías. Cosas que aún hoy tenemos presentes, lamentablemente, porque tal vez van unidas consustancialmente al ser humano. Con sus grandezas y más numerosas bajezas. Yo, esta noche, me siento un poco Martín Marco, vagando por las pantallas de la noche, sin rumbo, aguardando el calor de una cama, que aunque mía, se me antoja prestada, y fría, y vacía. Y esperando que sea mañana, y la mañana:
«La mañana sube, poco a poco, trepando como un gusano por los corazones de los hombres y de las mujeres de la ciudad; golpeando, casi con mimo, sobre los mirares recién despiertos, esos mirares que jamás descubren horizontes nuevos, paisajes nuevos, nuevas decoraciones.
La mañana, esa mañana eternamente repetida, juega un poco, sin embargo, a cambiar la faz de la ciudad, ese sepulcro, esa cucaña, esa colmena...»
viernes, 25 de enero de 2013
FLORES DE ENERO
Me encanta la pintura costumbrista. Y de entre todas ellas, la valenciana. Porque la verdad es que casi todo lo de Valencia me gusta, porque vivo un romance plagado de admiración y mutua correspondencia con esta tierra cercana y bella.
Me gustan los cuadros de escenas tradicionales, que son el mejor reportaje gráfico de aquellas labradoras recias. Sorolla y Pinazo entre otros retrataron las bodas, velatorios, desfiles y muchas más situaciones cotidianas,entre barracas, naranjos y sedas.
"Floreal" de Pinazo, ilustra este post mío de hoy, que hace tiempo que no hablaba de mis debilidades valencianas, y hay buenos amigos y seguidores allí, de este humilde escaparate de palabras y sentimientos. Un cuadro que refleja la belleza y grandeza del traje regional, quizá el más bello y distintivo de esta península tan árida a veces. Recuerdo ver este mismo lienzo encarnado en enormes figuras de cartón piedra, coronando un enorme jarrón de cerámica valenciana también de cartón, en la recoleta y singular plaza de la Merced. Y me impactó, y me sigue encantando su visión, su colorido y ese tipismo que es el que me gusta y me llena, el que hicieron artistas de verdad, exaltando sus costumbres y sus cosas más características.
Sedas valencianas que ya salen de las arcas a enseñorear las calles y plazas y hacer que en ellas rebote el deslumbrante resplandor del sol y la luz mediterránea. Hoy se corona, entre flores de enero, cientos y miles de flores, una nueva majestad fallera, que se suma al libro de oro de las Covadongas, Amparos, Llanos, Cármenes, Sandras, Marías-José etc... y empieza la cuenta atrás para los días dorados de marzo, donde el arte sale a la calle en forma de monumento de cartón, pólvora, música, sedas, orfebrería y flores...flores que están terminando de nacer para ver la luz de los albores del tercer mes, para tejer el más maravilloso tapiz de pétalos, aromas y devoción que ninguna tierra como esta sabe hacer, tras hacer el camino o romería urbana más bello, elegante y emotivo. Que poco queda ya, Marededeu, y ojalá pueda ponerme otra vez a tus plantas y darte gracias por tanto, por todo y por lo poco y lo mucho. Ojalá...
Me gustan los cuadros de escenas tradicionales, que son el mejor reportaje gráfico de aquellas labradoras recias. Sorolla y Pinazo entre otros retrataron las bodas, velatorios, desfiles y muchas más situaciones cotidianas,entre barracas, naranjos y sedas.
"Floreal" de Pinazo, ilustra este post mío de hoy, que hace tiempo que no hablaba de mis debilidades valencianas, y hay buenos amigos y seguidores allí, de este humilde escaparate de palabras y sentimientos. Un cuadro que refleja la belleza y grandeza del traje regional, quizá el más bello y distintivo de esta península tan árida a veces. Recuerdo ver este mismo lienzo encarnado en enormes figuras de cartón piedra, coronando un enorme jarrón de cerámica valenciana también de cartón, en la recoleta y singular plaza de la Merced. Y me impactó, y me sigue encantando su visión, su colorido y ese tipismo que es el que me gusta y me llena, el que hicieron artistas de verdad, exaltando sus costumbres y sus cosas más características.
Sedas valencianas que ya salen de las arcas a enseñorear las calles y plazas y hacer que en ellas rebote el deslumbrante resplandor del sol y la luz mediterránea. Hoy se corona, entre flores de enero, cientos y miles de flores, una nueva majestad fallera, que se suma al libro de oro de las Covadongas, Amparos, Llanos, Cármenes, Sandras, Marías-José etc... y empieza la cuenta atrás para los días dorados de marzo, donde el arte sale a la calle en forma de monumento de cartón, pólvora, música, sedas, orfebrería y flores...flores que están terminando de nacer para ver la luz de los albores del tercer mes, para tejer el más maravilloso tapiz de pétalos, aromas y devoción que ninguna tierra como esta sabe hacer, tras hacer el camino o romería urbana más bello, elegante y emotivo. Que poco queda ya, Marededeu, y ojalá pueda ponerme otra vez a tus plantas y darte gracias por tanto, por todo y por lo poco y lo mucho. Ojalá...
jueves, 24 de enero de 2013
PAZ, PACES
Los orígenes de la advocación de la Virgen de la Paz se remonta probablemente al siglo VII, asociado con San Ildefonso de Toledo arzobispo de Toledo, , destacado por su devoción a la Virgen María. La tradición relata que durante una noche de diciembre Ildefonso entró en la Catedral de Santa María de Toledo, impresionado por una gran iluminación dentro del templo, a lo que reporta ver a la Virgen sentada en la silla del arzobispo, un acto que fue interpretado como aprobación a las enseñanzas de Ildefonso. San Ildefonso murió el 23 de enero, y el 24 de enero se ha dedicado a recordar el milagro.
También se cuenta que en el año 1085, durante la invasión musulmana a España, hubo una batalla en la que se disputaba la Catedral de Santa María de Toledo. Los atacantes se habían asentado en España, y planeaban convertir la catedral en una mezquita, en cuestión de un año los jefes musulmanes cambiaron de parecer y retornaron el templo a los cristianos. El incidente se produjo durante la víspera del 24 de enero, y los seguidorse de la Santa Virgen aseguran que tenía que ver con la Virgen de la Paz, quien milagrosamente había actuado para salvaguardar la fe cristiana.
Blanca es la Paz, como las nieves que en estos días caen y nos hielan y ciegan los ojos. Virgen de la Paz, bendita tú eres entre todas las guerras, de las que nos sacas y nos libras. Blanca Señora, danos la paz y líbranos de las batallas y las luchas,hoy y siempre. A tí Señora cordobesa del convento capuchino, que llevas la paz aparejada a la esperanza y que cada miércoles santo desparramas plata y blancura por las calles también blancas de mi Córdoba, mi paz particular. Paz rondeña, en su barroca y recoleta ermita del barrio antiguo, poniendo paz entre bandoleros, con una mantilla goyesca de madroños también blancos. Paz villarteña entre cohetes y pólvora, de agridulces recuerdos, de fríos y escalofríos ya pasados. Virgen de la Paz, barroca con su banderín argénteo en la ermita de San Ildefonso del Almagro de teatros, berenjenas y frases que ya son parte de nuestra historia y nuestras conversaciones. Santa María de la Paz, titular de la seo cartagenera en Murcia, en neogótico retablo, en contrapunto con el barroco retablo en piedra de la más maravillosa fachada que catedral alguna pudiera tener. Iglesia sevillana de la Paz, frente al Salvador, custodiada por los hermanos de San Juan de Dios, al costado de los soportales donde la cerveza fría acompañada de las aceitunas especialmente gordas y aliñadas, son un trocito de gloria y de gula. Convento sevillano de la Paz, buscando San Marcos y los Servitas, donde el velatorio más bello acompaña a la Macarena sentada, Piedad de viernes santos de silencios y muñidores. Paz humilde de Canaleja, aldea de Alcaraz, en la soledad de la blanca ermita, entre olivos y encinas. Paces jerezanas, con Concordia y Mayor Aflicción, que bonitos títulos y que duros, como solo Jerez sabe nombrar los sentimientos y las penas. Paz, siempre María, paz, que todo el mundo cabe en tres letras, y hoy más que nunca, a ti te invoco y a ti te imploro, Virgen de la Paz.
miércoles, 23 de enero de 2013
ASAO DE POLLO
No es lo mismo asado de pollo que pollo asado. El "asao" es una de esas comida rituales de mi familia, de mi tierra, en la llanda metálica, y elaborado poco a poco en el horno doméstico, y en algunos pueblos en el horno del obrador del vecino o amigo. La conjunción del pollo, las patatas, la cebolla, el tomate o pimiento, con el aceite y el chorreoncillo de vino es uno de mis platos de culto, que me retrotrae a domingos, días de fiesta mayor y reuniones familiares. También en mi segunda tierra murciana, se comen unos asaos espectaculares, hechos con mimo y tiempo, con aromas de buenas hierbas y sabores.
Por eso prefiero este menú que el pollo a l´ast, también asado del que su olor nos atrapa, pero que luego su textura me resulta sosa y seca, salvándola el caldo que naufraga en los bajos de esas máquinas giratorias, en las que las aves muertas se doran y tuestan, poco a poco, como deben hacerse las cosas.
También soy muy patatero. Aunque no me gustan las patatas en los calcetines, ni que las cosas salgan como una patata, ni tener en mis manos una patata caliente, pero las patatas asadas, aparte de las fritas al montón, son mis preferidas. Me viene el olor de aquellas asadas en el horno moruno de la Ribera del Júcar, bajo los peñascos del enorme cañón de tierra, de una de las tierras más bellas y evocadoras de mi vida, en días de mataeros o de veraniegas degustaciones de cangrejerío.
También el asado de cordero me encanta. Pero sé que el cordero tiene más detractores; dudé en dedicar mi post al asado de res. Pero he pensado que mejor le dedico otro más adelante, a la carne con ajos, o en caldereta con vinico, ya veremos...Lo que no quiero es asaros a nada, ni yo mismo asarme en el fuego que a veces nos consume, sin llama, pero con malentendidos e indiferencias.
Pronto nos reuniremos alrededor de una mesa. Con un asado a la leña, completo. Con buena gente, con miradas cómplices, con el placer de la comida y la compañía. Y también de la lectura y el pensamiento, que a veces da vueltas como el pollo asado, o se desparrama en enorme bandejas de silencios y ausencias.
También soy muy patatero. Aunque no me gustan las patatas en los calcetines, ni que las cosas salgan como una patata, ni tener en mis manos una patata caliente, pero las patatas asadas, aparte de las fritas al montón, son mis preferidas. Me viene el olor de aquellas asadas en el horno moruno de la Ribera del Júcar, bajo los peñascos del enorme cañón de tierra, de una de las tierras más bellas y evocadoras de mi vida, en días de mataeros o de veraniegas degustaciones de cangrejerío.
También el asado de cordero me encanta. Pero sé que el cordero tiene más detractores; dudé en dedicar mi post al asado de res. Pero he pensado que mejor le dedico otro más adelante, a la carne con ajos, o en caldereta con vinico, ya veremos...Lo que no quiero es asaros a nada, ni yo mismo asarme en el fuego que a veces nos consume, sin llama, pero con malentendidos e indiferencias.
Pronto nos reuniremos alrededor de una mesa. Con un asado a la leña, completo. Con buena gente, con miradas cómplices, con el placer de la comida y la compañía. Y también de la lectura y el pensamiento, que a veces da vueltas como el pollo asado, o se desparrama en enorme bandejas de silencios y ausencias.
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