Y a veces me pregunto que
Que pasaría
Si yo encontrara un alma
Como la mía
Si yo encontrara un alma
Como la mía
Cuantas cosas secretas
Le contaría Estrofas de una canción. Cama vacía y silente.
Recuerdos de una decepción que pudo ser ilusión.
Mi tiempo robado, secuestrado, del que nunca fui dueño.
Miedo anual, bacanal de trabajos e ideas, renovando
el continuado examen que es mi vida y sus recovecos.
Bajo la persiana y dejo abierta una de las dobles ventanas
para que el despertar entre con menos obstáculos.
¡ ay si mi alma fuese de dos algún día!
jueves, 28 de abril de 2011
miércoles, 27 de abril de 2011
MONTE SERRADO
Tres veces he subido a la montaña sagrada de Cataluña. Impresionante cumbre, con caprichosas formas, que recuerdan los tubos de un órgano, en una serpenteante y sinuosa subida, en cuyo centro está el santuario nacional de los catalanes. Lugar e imagen que son símbolos de esta tierra, iconos de su fé, su historia y su peculiar idiosincrasia.
La talla románica de la Virgen de Monserrat es inconfundible. Como lo es la del Pilar o la de los Desamparados. La moreneta, que parece que en tiempos pasados fué blanca, está difundida y venerada en casi todo el mundo, existiendo hasta unas islas en América con ese nombre, y las iglesias del mismo nombre de Madrid, Roma o la capilla de la Hermandad sevillana del mismo nombre, fundada hace siglos por comerciantes catalanes, que todos los Viernes Santos, aunque este último no, saca una dolorosa bellísima advocada como la patrona catalana, en romántico y elegante palio, con manto de castillos y leones, para que luego digan...
Y a mí me cae simpática esta virgencica negra. Tengo hasta una medalla preciosa que me regalaron unas personas maravillosas de allí, a las que a no mucho tardar espero ir a ver, porque voy necesitando viajar, cambiar de aires y no sé, poner nuevos escenarios y actores a esta tragicomedia vital que en este año tiene un enrevesado argumento y demasiados mutis.
Hace horas vimos el sol que la semana pasada se hizo oculto y ausente. Pero se auguran nuevos nubarrones, nuevas tormentas, y es que aún queda abril y hasta la cruz de mayo, ya se sabe, los hielos hacen daño. Bona nit, bona matinada, avui, festa de la Verge catalana, Marededeu de Montserrat!
La talla románica de la Virgen de Monserrat es inconfundible. Como lo es la del Pilar o la de los Desamparados. La moreneta, que parece que en tiempos pasados fué blanca, está difundida y venerada en casi todo el mundo, existiendo hasta unas islas en América con ese nombre, y las iglesias del mismo nombre de Madrid, Roma o la capilla de la Hermandad sevillana del mismo nombre, fundada hace siglos por comerciantes catalanes, que todos los Viernes Santos, aunque este último no, saca una dolorosa bellísima advocada como la patrona catalana, en romántico y elegante palio, con manto de castillos y leones, para que luego digan...
Y a mí me cae simpática esta virgencica negra. Tengo hasta una medalla preciosa que me regalaron unas personas maravillosas de allí, a las que a no mucho tardar espero ir a ver, porque voy necesitando viajar, cambiar de aires y no sé, poner nuevos escenarios y actores a esta tragicomedia vital que en este año tiene un enrevesado argumento y demasiados mutis.
Hace horas vimos el sol que la semana pasada se hizo oculto y ausente. Pero se auguran nuevos nubarrones, nuevas tormentas, y es que aún queda abril y hasta la cruz de mayo, ya se sabe, los hielos hacen daño. Bona nit, bona matinada, avui, festa de la Verge catalana, Marededeu de Montserrat!
martes, 26 de abril de 2011
PAL BANDO
campanas que atronan la mañana,
del martes pascual murciano,
heraldos que anuncian la llegada
del día más largo y más huertano
ponte la enagua y los claveles,
y luce el mantón y los corales,
orgullosea murciana la belleza
que hoy se desparrama a raudalesajusta el zaragüel y la faja,
y calza la esparteña de carretero con calañés negro y con la manta que resguarda el chaleco y el pañuelo
¡quien estuviera hoy en Murcia
hoy que la Fuensanta está más hermosa
cuatro días después que Jesús y San Juan
fueran por las calles con la Dolorosa
Bando de la Huerta, pregón de mi nostalgia,
mi casa es hoy barraca y mi voz parranda
y mis venas son acequias de sangre y no de agua
en esta primavera de aguas remangadas
Feliz día a tod@s mis murcian@s. Una cañica y una marinera a mi salud, por favor!
lunes, 25 de abril de 2011
AGUA EN LOS CHARCOS
"Por San Marcos" dice el refrán, en este día de meriendas campestres, hornazos y fiesta, hoy solapada con la patronal de la Virgencica de la Cabeza ibañesa, que fiel a su tradición no ha pospuesto su romería al día uno, como sí han hecho la de Andújar y las de Tomelloso y Bolaños. Aguas en charcos, suelos, tejados y azoteas, siguiendo la tónica de los días precedentes, en los cuales el de arriba quiso que todo fuese así. Lluvias leves y torrenciales, aguando el trabajo y las ilusiones de tantos sitios y tantas gentes, especialmente en mi querida Jumilla, siempre resplandeciente de soles y músicas, y tomada por granizos inoportunos y dañinos.
Charcos en mi corazón y mis silencios. Porque algunas lágrimas a veces pasan de los ojos a los adentros, y mojan el alma, humedecen los latidos y enlagunan tantas cosas. La quietud y silencio se ve acompasada con el ruido de chaparrones de fuera y dentro, precipitaciones que precipitan tantas cosas. Torpe de mí he intentado esquivar charcos y torrentes, y aunque pareciese evitarlos, he metido mi pié y mi huella dentro, de forma que he quedado mojado y paralizado por la impresión. Encharcado de muchas cosas afronto estos momentos, que preludian días de ajetreos y nervios, pensando en tantas cosas que el agua suspendió, y que también mi propia corriente hizo suspender y casi ahogar, aún antes de estar, de ser.
Comienza la Pascua, y sigue la rueda. Mi zapato mojado se limpia de aguas y resquicios de barros, que esperan la salida de la luz y el sol, que también limpien estos momentos y sentimientos, porque a veces cuesta mucho sentir y mucho más no sentir. Y me voy para la N-322, ¿gustáis?
Charcos en mi corazón y mis silencios. Porque algunas lágrimas a veces pasan de los ojos a los adentros, y mojan el alma, humedecen los latidos y enlagunan tantas cosas. La quietud y silencio se ve acompasada con el ruido de chaparrones de fuera y dentro, precipitaciones que precipitan tantas cosas. Torpe de mí he intentado esquivar charcos y torrentes, y aunque pareciese evitarlos, he metido mi pié y mi huella dentro, de forma que he quedado mojado y paralizado por la impresión. Encharcado de muchas cosas afronto estos momentos, que preludian días de ajetreos y nervios, pensando en tantas cosas que el agua suspendió, y que también mi propia corriente hizo suspender y casi ahogar, aún antes de estar, de ser.
Comienza la Pascua, y sigue la rueda. Mi zapato mojado se limpia de aguas y resquicios de barros, que esperan la salida de la luz y el sol, que también limpien estos momentos y sentimientos, porque a veces cuesta mucho sentir y mucho más no sentir. Y me voy para la N-322, ¿gustáis?
sábado, 23 de abril de 2011
GLORIA DE SABADO
Que no es santo, porque ha llegado San Jorge raudo en su caballo, dispuesto a matar los dragones de las penas y las tinieblas, trayendo una anticipada resurrección de pascuas floridas y ese mayo que, impaciente, comienza a asomarse entre briznas de verdes espigas y amapolas tachonadas.
Me ha sabido a gloria este Viernes Santo. El tiempo, que ha sido tan grosero y esquivo con mi tierra, mejor dicho con mis tierras, con mi Mancha y mi Andalucía, se ha aliado con esta tierra también mía, Murcia, que nos ha regalado una vez más el prodigio del teatro barroco callejero que son sus procesiones, y destacando entre todas ellas, la de la mañana, donde los pasos de Salzillo, sin duda, los más bellos de España, brillan con el sol vencedor de nubes y lluvias. Gloria en la vida es poder admirar el ángel confortador más bello del arte, la cara del cristo caído, sinfonía del dolor y la hombría, o el vuelo trasero del traje de la Verónica, la sobrecogedora mirada de Nuestro Padre Jesús y esa cara de dolor implorando al de arriba de la Dolorosa. Y tantos amigos murcianos, tan buenos, tan míos, que siempre con su generosidad de afectos y consuelos hoy me han regalado con su abrazo y su palabra la dulzura de los caramelos, los nazarenicos, las monas, las estampas, y un nuevo día inolvidable y de los buenos, de este año que ya va mediando y quien sabe si remontando.
Gloria a Dios y a los hombres. A los de buena voluntad, y por supuesto a las mujeres. A ellos y ellas que hacen el bien cada día, con fallos y tropiezos, pero sin maldades ni dobleces. Gloriosos sois los que no os hacéis víctimas de vosotros mismos, mientras vais haciendo víctimas a los demás. Gracia y gloria para quienes respetan, quieren, se dan y son capaces de crear detalles y magias a los demás, y hacer que un momento sea impagable y emocionante. Aún con la crisis de abrazos que ahoga mi recuperación, intento colocar mi deuda de verdad y querencias, aguardando impaciente como soy, la remontada y tal vez la felicidad o un atisbo siquiera.
viernes, 22 de abril de 2011
MADRUGADA DE LLUVIA Y CASA
Más de veinte años sin dormir esta Madrugada en mi casa. Más de cuatro lustros viviendo, sintiendo y soñando con otras procesiones, de Sevilla, Córdoba, Jerez, Granada o Murcia. Media vida esperando estos días que ahora mismo siento velados, casi borrosos...
Hoy me he reencontrado con el Cristo de Medinaceli, arropado por miles de personas en esta tierra mía, seca y escueta. Entre esas miles, gente querida, gente buena ¿a que sí Encar? Llueve, y tal vez el señor del Silencio y Viacrucis se quede en la parroquial de la Concepción, o puede que en un alarde más de penitencia se eche a la calle para sacar a ese crucificado que nunca dejó de ir sobre los hombros de muchos paisanos, de hábito morado, monacal y austero.
La televisión retransmite procesiones. En Tobarra se han echado a la calle con lluvia todo. Sigo en conexión internauta y telefónica con Sevilla de mi alma, que esta noche se queda con la Esperanza, con las esperanzas, encerradas, cautivas, al tiempo que el Señor de Sevilla se queda en su templo, y priva a la ciudad y al mundo de la mayor catequesis de emociones y grandeza que pudiese imaginarse ¡ay mi Gran Poder!, no me olvides nunca, ni a mis amigos buenos, como Cofrade, que seguro que la Reina te lo recompensará, tanto esfuerzo, tanto amor, o Miguel, que esta noche un ángel bajará, y en sueños secará tu llanto de no estar, de no poder.
Avanza la celebración. Jueves santo conquense, grandiosas parroquias, sencillas andas, bellos monumentos. Cielo gris, viento y aire. Y una saeta y una marcha han acompañado mi alma, en este día de ausencias y recuerdos, a ritmo de castañuela, vendaval de alegría y compañía, imprescindible amiga, fiel y mía.
Tal vez en unas horas el cielo azul deje escapar el rayo de sol que ilumine a la dolorosa de las dolorosas, para engrandecer la mañana más murciana y más bella. Habrá que tener y rezar a la Esperanza!
Hoy me he reencontrado con el Cristo de Medinaceli, arropado por miles de personas en esta tierra mía, seca y escueta. Entre esas miles, gente querida, gente buena ¿a que sí Encar? Llueve, y tal vez el señor del Silencio y Viacrucis se quede en la parroquial de la Concepción, o puede que en un alarde más de penitencia se eche a la calle para sacar a ese crucificado que nunca dejó de ir sobre los hombros de muchos paisanos, de hábito morado, monacal y austero.La televisión retransmite procesiones. En Tobarra se han echado a la calle con lluvia todo. Sigo en conexión internauta y telefónica con Sevilla de mi alma, que esta noche se queda con la Esperanza, con las esperanzas, encerradas, cautivas, al tiempo que el Señor de Sevilla se queda en su templo, y priva a la ciudad y al mundo de la mayor catequesis de emociones y grandeza que pudiese imaginarse ¡ay mi Gran Poder!, no me olvides nunca, ni a mis amigos buenos, como Cofrade, que seguro que la Reina te lo recompensará, tanto esfuerzo, tanto amor, o Miguel, que esta noche un ángel bajará, y en sueños secará tu llanto de no estar, de no poder.
Avanza la celebración. Jueves santo conquense, grandiosas parroquias, sencillas andas, bellos monumentos. Cielo gris, viento y aire. Y una saeta y una marcha han acompañado mi alma, en este día de ausencias y recuerdos, a ritmo de castañuela, vendaval de alegría y compañía, imprescindible amiga, fiel y mía.
Tal vez en unas horas el cielo azul deje escapar el rayo de sol que ilumine a la dolorosa de las dolorosas, para engrandecer la mañana más murciana y más bella. Habrá que tener y rezar a la Esperanza!
jueves, 21 de abril de 2011
SOLEA, DAME LA MANO
Agárrala fuerte, en esta madrugada hacia el Jueves que reluce más que el sol con los otros dos. Llévame cogido, por el silencio y el vacío de estas calles y plazas de mi ciudad, que hacía veintidós años no vivía en este día. Déjame que me asome a los barrotes de mi cárcel particular, como aquellos reos que te cantaban saetas, Esperanza marinera, desde sus celdas de la prisión del Pópulo. Y como no sé cantarte, permite que sea mi diálogo contigo una oración, una plegaria, un sentimiento, en esta noche sin cera, sin incienso, sin emociones.
Soledad, Soleá, dame la mano y la otra. Abrázame, que me sienta protegido y acompañado, mientras por la red soy un espectador virtual de estas horas hispalenses en la distancia. Porque en esta tarde me he sentido especialmente solitario, desahuciado, desubicado. Envidiando ser parte de una hermandad de un pueblo de un lugar de una persona. Pero no, hoy se me ha hecho más patente mi desamparo, mi quiebra. Y con la espada de Damocles de una lluvia que amenaza con hacerlo todo más difícil y aún más triste.
Soledad, señora de negro, dulce y desgarrada como la devoción zamorana de mi amigo, buen amigo Horacio. Avanza imparable y consumida la semana pasional, al tiempo que me desapasiono, a los sones de la marcha de las marchas para el templetillo, aquella que naciera de la historia de aquellos hombres privados de libertad, que cada viernes santo se llenaban de esperanzas y aromas del arrabal alfarero, de la otra Sevilla.
Rara se me hace la noche, rara la madrugada, raro el despertar...mientras la vida sigue...a veces ralentizada, a veces decepcionante. Dame la mano y consuela mi alma, con aires de Triana!
Soledad, Soleá, dame la mano y la otra. Abrázame, que me sienta protegido y acompañado, mientras por la red soy un espectador virtual de estas horas hispalenses en la distancia. Porque en esta tarde me he sentido especialmente solitario, desahuciado, desubicado. Envidiando ser parte de una hermandad de un pueblo de un lugar de una persona. Pero no, hoy se me ha hecho más patente mi desamparo, mi quiebra. Y con la espada de Damocles de una lluvia que amenaza con hacerlo todo más difícil y aún más triste.
Soledad, señora de negro, dulce y desgarrada como la devoción zamorana de mi amigo, buen amigo Horacio. Avanza imparable y consumida la semana pasional, al tiempo que me desapasiono, a los sones de la marcha de las marchas para el templetillo, aquella que naciera de la historia de aquellos hombres privados de libertad, que cada viernes santo se llenaban de esperanzas y aromas del arrabal alfarero, de la otra Sevilla.
Rara se me hace la noche, rara la madrugada, raro el despertar...mientras la vida sigue...a veces ralentizada, a veces decepcionante. Dame la mano y consuela mi alma, con aires de Triana!
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