DICEN QUE :
SOY TONTO
SOY LISTO
ME VAYA
ME QUEDE
soy del ultimo que llega
hay que ver tus amigos de antes
ya estamos
NO DESESPERES
NO TE QUEJES
MIRA QUE TIENES GRACIA
MIRA QUE TE PONES INSOPORTABLE
nunca llueve a gusto de todos
la esperanza es lo ultimo que se pierde
otro tercio, una sin y un quinto...
a 0,40 la caña pequeña o 1,50 con tapa, esto es así
mañana viernes de Dolores, y ya será santa semana, espero...
jueves, 10 de abril de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
EL PAN NUESTRO
Lo reconozco. Me encanta el pan. Uno de los olores que más me agrada es el de los obradores de las panaderías, con la harina flotando en el aire y el aroma de tierno y crujiente al lado del caliente horno.
El pan nuestro de cada día. Aunque muchos días me lo quite de la dieta, porque engorda. Pero como tantas otras cosas, al ser prohibidas, se cogen con más ganas, con más deseo, con más ansiedad.
Pan de pueblo, hogaza dura por fuera y tierna por dentro. Barra, baguette o rosca. Pan integral, de flama, de leña, de pasas, de pipas o de garbanzos como en Vélez Blanco. Panes que se multiplicaron, como los peces como los buenos deseos y los malos pensamientos. Pan rebanado, haciendo barcos en el aceite del huevo, en el caldillo de la mahonesa, en el rojo del pisto, en el surco de las gachas, más pan con pan, que dicen que es de tontos.
Pan de ajo. Pan vienés. Barra "malhecha". Huele a pan, y a masa, aquella primera plastilina que conocí. Pan, paravaravan, porque el pan, paravaravan es amor...
Sollapas, pulgas y bocadillos. Panes mil y uno, como aquellas tantas noches que fueron cuentos de mis noches de tierno infante, y de aquellas matinales de cine de domingo.
Pan de molde, panecillo y pan de pita. Sabores ácimos y salados. Pan hecho Dios, pan hecho oración, pan de la vida, pan del día a día, como tantas cosas que son el pan nuestro de cada día.
martes, 8 de abril de 2014
VUELTA DE TUERCA
Tuerca y tornillo; vuelta y revuelta
vuelca sin brillo, hierro sin alma
Llave sin dientes, cierre cerrado
vuelta girando, y no acertando
Hexágono en acero, apretado
sujetando en sustento y...
De un lado al otro, vuelta y retorno
baila la tuerca sin melodía
Fuerza en la tuerca, mano herida
sin dirección, hacia la nada
De los trabajos, de los esfuerzos,
la tuerca aprieta sin dar tregua
Y otra vuelta más.
lunes, 7 de abril de 2014
SOBERBIA
Hoy es día siete. Ya nos hemos comido una semana de abril, sin luna, como esa canción que pellizca el alma. Siete días, siete lágrimas, siete decepciones y siete pecados capitales.
Ayer por la tarde, mientras iba conduciendo, se me ocurrió el tema de hoy, como normalmente se me ocurren las ideas, en esas horas robadas a mi tiempo, en la soledad de mi nave de hierro y cristal.
Soberbia. Orgullo elevado a la exageración, intransigencia, altanería. Yo soy soberbio en ocasiones, me subo a los altos de mis ínfulas, para luego caerme hacia los suelos de la vergüenza y el silencio. Decía San Agustín, que no era tonto precisamente, que la soberbia no era grandeza sino hinchazón, y que lo que está hinchado no está sano, y mucha razón llevaba. La soberbia es el punto de partida para la envidia, otra de las plagas que todos tenemos en nosotros mismos, más o menos latentes, y que en ocasiones se despierta como fiera incontrolable, y el que no esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Aunque no es lo mismo soberbia que algo soberbio. La primera es mala, humilla, envilece y precipita a un descalabro tardío o temprano. Lo soberbio es lo grandioso, lo espectacular, lo bien hecho...Curiosas paradojas de la polisemia.
No soy más que nadie, pero tampoco menos, aunque se empeñen en hacérmelo creer. Por eso me reboto a veces con una soberbia artificial e indisimulada. Es lo malo que tienen las inseguridades y esa sensación de ver la vida pasar, sin el aliño que esperas o necesitas.
Lunes de pasión. En una semana saldrá Remedio de Ánimas, y me lo volveré a perder. Mientras, escucho soberbias marchas procesionales, para anestesiar heridas aún abiertas, por mi propia soberbia y la de los demás, demasiados demás.
Ayer por la tarde, mientras iba conduciendo, se me ocurrió el tema de hoy, como normalmente se me ocurren las ideas, en esas horas robadas a mi tiempo, en la soledad de mi nave de hierro y cristal.
Soberbia. Orgullo elevado a la exageración, intransigencia, altanería. Yo soy soberbio en ocasiones, me subo a los altos de mis ínfulas, para luego caerme hacia los suelos de la vergüenza y el silencio. Decía San Agustín, que no era tonto precisamente, que la soberbia no era grandeza sino hinchazón, y que lo que está hinchado no está sano, y mucha razón llevaba. La soberbia es el punto de partida para la envidia, otra de las plagas que todos tenemos en nosotros mismos, más o menos latentes, y que en ocasiones se despierta como fiera incontrolable, y el que no esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Aunque no es lo mismo soberbia que algo soberbio. La primera es mala, humilla, envilece y precipita a un descalabro tardío o temprano. Lo soberbio es lo grandioso, lo espectacular, lo bien hecho...Curiosas paradojas de la polisemia.
No soy más que nadie, pero tampoco menos, aunque se empeñen en hacérmelo creer. Por eso me reboto a veces con una soberbia artificial e indisimulada. Es lo malo que tienen las inseguridades y esa sensación de ver la vida pasar, sin el aliño que esperas o necesitas.
Lunes de pasión. En una semana saldrá Remedio de Ánimas, y me lo volveré a perder. Mientras, escucho soberbias marchas procesionales, para anestesiar heridas aún abiertas, por mi propia soberbia y la de los demás, demasiados demás.
viernes, 4 de abril de 2014
¡AY CACHORRO DE TRIANA!
"de tu costao divino.
Un chorro de sangre emana y el
rio lava tus penas ay! cachorro
de Triana.
Ayer fue un día duro. El cuerpo y la mente se resienten de tanto ajetreo, de tantas cosas, de tan poco descanso, de no ser tu propio dueño. Y a las puertas de la madrugada, manta, sofá y soledad en este penúltimo viernes de cuaresma, que ¡madre mía! el próximo ya es viernes de dolores y en dos semanas viernes santo.
El tiempo corre y vuela, pero no siempre igual. Depende del momento se ralentiza o se evapora, según sea trabajo, asueto o sueño...ayer habría dado lo que fuera por un cuarto de hora de siesta, de desconexión, de soñar, de volar.
De fondo suena "Madrugá de Sevilla". Tan distinta a estas madrugadas albaceteñas, que son cientos, mientras que aquella es única y solamente una vez al año se muestra. Pues eso que en nada será viernes santo, y esa tarde cruzará el puente de Triana, la portentosa talla del Cristo de la Expiración, crucificado barroco por excelencia del arte español, cristo de los gitanos trianeros, que desde extramuros, calle Castilla abajo, lleva hasta el corazón de Sevilla, el calvario más expirante e impresionante de cuantos procesionan por las calles hispalenses.
El Cachorro. Dicen que está inspirado en un gitano moribundo que así se apodaba. Leyenda o no, este Cristo es uno de los iconos de la pasión sevillanas y el protagonista de la postal mítica recortándose su silueta en el puente que une orilla y orilla.
¿te acuerdas Juan Luis cuando fuimos a verlo aquella mañana de agosto a su capilla del Patrocinio? Tan diferente la calle, la gente,de la que será en una quincena, cuando el blanquinegro cortejo cachorrero emprenda su despliegue calle Castilla adelante, Altozano y puente, para bajar triunfal por Reyes Católicos. Y a la vuelta de la catedral, el impresionante momento por el Baratillo, consulado trianero de esta orilla, entre marchas, saetas, lágrimas, incienso y cansancio, si, pero de gozo y disfrute, no como el que me hace cerrar los ojos y agotar hasta el alma dormida.
Cristo de la Expiración. De la Muerte. Como de la vida. Que bien te hizo Ruiz Gijón, para que fueras seña y señero de tu barrio y tu ciudad. Ya me huele la sangre a semana santa, y mientras el dvd de mi memoria, recuerda tantas tardes de viernes santo esperándote en las calles, o entre cuatro paredes porque la lluvia impidió el señorial y sublime paso de tu mirada desgarrada, hacia el cielo, hacia el mundo.
Un chorro de sangre emana y el
rio lava tus penas ay! cachorro
de Triana.
Ayer fue un día duro. El cuerpo y la mente se resienten de tanto ajetreo, de tantas cosas, de tan poco descanso, de no ser tu propio dueño. Y a las puertas de la madrugada, manta, sofá y soledad en este penúltimo viernes de cuaresma, que ¡madre mía! el próximo ya es viernes de dolores y en dos semanas viernes santo.
El tiempo corre y vuela, pero no siempre igual. Depende del momento se ralentiza o se evapora, según sea trabajo, asueto o sueño...ayer habría dado lo que fuera por un cuarto de hora de siesta, de desconexión, de soñar, de volar.
De fondo suena "Madrugá de Sevilla". Tan distinta a estas madrugadas albaceteñas, que son cientos, mientras que aquella es única y solamente una vez al año se muestra. Pues eso que en nada será viernes santo, y esa tarde cruzará el puente de Triana, la portentosa talla del Cristo de la Expiración, crucificado barroco por excelencia del arte español, cristo de los gitanos trianeros, que desde extramuros, calle Castilla abajo, lleva hasta el corazón de Sevilla, el calvario más expirante e impresionante de cuantos procesionan por las calles hispalenses.
El Cachorro. Dicen que está inspirado en un gitano moribundo que así se apodaba. Leyenda o no, este Cristo es uno de los iconos de la pasión sevillanas y el protagonista de la postal mítica recortándose su silueta en el puente que une orilla y orilla.
¿te acuerdas Juan Luis cuando fuimos a verlo aquella mañana de agosto a su capilla del Patrocinio? Tan diferente la calle, la gente,de la que será en una quincena, cuando el blanquinegro cortejo cachorrero emprenda su despliegue calle Castilla adelante, Altozano y puente, para bajar triunfal por Reyes Católicos. Y a la vuelta de la catedral, el impresionante momento por el Baratillo, consulado trianero de esta orilla, entre marchas, saetas, lágrimas, incienso y cansancio, si, pero de gozo y disfrute, no como el que me hace cerrar los ojos y agotar hasta el alma dormida.
Cristo de la Expiración. De la Muerte. Como de la vida. Que bien te hizo Ruiz Gijón, para que fueras seña y señero de tu barrio y tu ciudad. Ya me huele la sangre a semana santa, y mientras el dvd de mi memoria, recuerda tantas tardes de viernes santo esperándote en las calles, o entre cuatro paredes porque la lluvia impidió el señorial y sublime paso de tu mirada desgarrada, hacia el cielo, hacia el mundo.
miércoles, 2 de abril de 2014
FOTOSHÓ
Ando liado con el photoshop. Nunca antes había reparado en este universo de luz y de color, como la Tómbola de Marisol, pero ahora estoy enganchado y alucinado con este programa infinito, a pesar de mi torpeza en las tareas informáticas, como en tantas otras. Es lo que tiene el volver a situarte en el mundo estudiantil, que ahora funciona todo con teclas, dejando atrás los cuadernos de gusanillo, los bolis bic y aquellas pautas manuales de estudio y trabajos.
Saturación, capas, opacidad, lazo, pixeles, filtros, son palabras con las que voy familiarizándome, intentando dominarlas en este continuado ensayo-error, como si de la vida misma se tratara. Este fotosó, es como una varita mágica que cambia las realidades, aunque solo sea en el papel. Ojalá hubiese una varita mágica que cambiase el paisaje de verdad, y sobre todo a algunas personas. Las imágenes aquí se hacen de color sobre fondo negro, o en blanco y negro en medio de todos los colores, vamos, como la vida misma; porque hay momentos de cielos grises en los que la foto principal, oséase tú o yo, estamos radiantes en medio de un universo trazado de negro sobre blanco y difumino. Por contra, con el sol radiante, el campo verde y cielos azules y las primeras amapolas que llenan el suelo, nos hacemos sombríos y pequeños, como un dual cartel combinado de sensaciones visuales, de contrastes...
Prueba tras prueba sigo intentando encontrar el cartel definitivo de mi felicidad, y sino al menos de mi armonía. Proyecto tras proyecto, error tras error, con muchos de ellos en la papelera de mi cuarto y de mi olvido. Avanzo en intro, mientras control alt va haciendo de las suyas, y de vez en cuando toco la tecla equivocada y me sale un resultado inesperado y la mayoría de veces, indeseado.
Como decía la canción :"hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad". Sigo con lo mío, profundizando en este programa y sus posibilidades, con un poco de frustración de pensar que a esto, al fotoshop, llego tarde, como a la mayoría de las cosas, que es que no sé como me las apaño.
¡Ah! que ya es abril, pues aguas mil. Y mayo florido, esperemos, a la vuelta de la esquina, ainss!!
Saturación, capas, opacidad, lazo, pixeles, filtros, son palabras con las que voy familiarizándome, intentando dominarlas en este continuado ensayo-error, como si de la vida misma se tratara. Este fotosó, es como una varita mágica que cambia las realidades, aunque solo sea en el papel. Ojalá hubiese una varita mágica que cambiase el paisaje de verdad, y sobre todo a algunas personas. Las imágenes aquí se hacen de color sobre fondo negro, o en blanco y negro en medio de todos los colores, vamos, como la vida misma; porque hay momentos de cielos grises en los que la foto principal, oséase tú o yo, estamos radiantes en medio de un universo trazado de negro sobre blanco y difumino. Por contra, con el sol radiante, el campo verde y cielos azules y las primeras amapolas que llenan el suelo, nos hacemos sombríos y pequeños, como un dual cartel combinado de sensaciones visuales, de contrastes...
Prueba tras prueba sigo intentando encontrar el cartel definitivo de mi felicidad, y sino al menos de mi armonía. Proyecto tras proyecto, error tras error, con muchos de ellos en la papelera de mi cuarto y de mi olvido. Avanzo en intro, mientras control alt va haciendo de las suyas, y de vez en cuando toco la tecla equivocada y me sale un resultado inesperado y la mayoría de veces, indeseado.
Como decía la canción :"hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad". Sigo con lo mío, profundizando en este programa y sus posibilidades, con un poco de frustración de pensar que a esto, al fotoshop, llego tarde, como a la mayoría de las cosas, que es que no sé como me las apaño.
¡Ah! que ya es abril, pues aguas mil. Y mayo florido, esperemos, a la vuelta de la esquina, ainss!!
martes, 1 de abril de 2014
SPA
Un chorro, dos chorros, tres chorros...el agua cae en estampida sobre espaldas, brazos, piernas y hombros. El derroche de agua se convierte en terapia y relax, que a veces se mezcla con un pequeño dolor y quasi-picor por la presión desmedida y salvaje. El agua purifica, limpia y en su dualidad, o espabila o relaja hasta casi el sueño. Las aguas limpias y tranquilas forman la mejor de las músicas posibles, para apagar el interruptor de tantos agobios y estreses. La piel contacta con el líquido elemento, acariciándola, mimándola, renovándola.Según la Real Academia Española de la Lengua, el término Spa es en su origen un topónimo, el de un centro termal situado en la provincia de Lieja (Bélgica), famoso por las propiedades curativas de sus aguas desde la época romana. A partir del siglo XVII —-como documenta el Oxford English Dictionnary-- se generaliza como nombre común para fuente termal o establecimiento balneario en inglés, spa, y de ahí se extiende a otras lenguas. Su uso en español es muy reciente, a veces con mayúscula inicial, y otras todo en mayúscula SPA, que algunos explican como un acrónimo (salus per acquam). No hay motivo para emplear mayúscula, si se ha lexicalizado como nombre común, spa.
Bonita forma de turismo, de ocio, sin humos, mejor de noche con luz de velas, buena compañía, y si es posible una música chilout o new age. Me gustaría volver, a no mucho tardar y volver a desconectar de ruidos, sequías y rutinas, intentando sentirme parte del agua y el agua parte de mí. Quizás alguien se anime a acomparme, quien sabe... Y es que ya me toca. He dicho.
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