viernes, 13 de septiembre de 2013

CHOCOLATE CON CHURROS

De recogida de esas noches de feria, cuando la brisa de la madrugada que decía la más grande, se va tornando en frío septembrino y casi otoñal. Obligada la parada en las chocolaterías del paseo ferial, donde a lo mejor por la tarde nos compramos un cucurucho de madrileños bañados en azúcar. Después del ritual gastronómico de los redondeles aún queda cuerpo que aguante el chocolate caliente, donde bañar los churros manchegos, que son porras y coger calle palante hasta llegar a la casa.
    Y es que el chocolate me entusiasma, en cualquiera de sus variantes. Y este a la taza, que no puede faltar en ninguna de las celebraciones festivas de esta tierra, de manera destacada. Igual que en los amaneceres de aquellos años donde podíamos enlazar noche y día, o en las amanecidas de madrugadas de palios y capirotes o carreras con cristos de larga melena.
   Además el chocolate es sustitutivo del sexo y bueno, a falta de pan...Esos chocolates Amalia, Luciano etc... de procedencia netamente albaceteña, que me-nos han acompañado en mil y unas ocasiones, haciendo cola para pedirlos y viendo como los churreros sudaban la gota gorda dando vueltas a las ruedas de masa en el aceite hirviendo.
   Chocolaterías. Churros. A veces me siento como el chocolate de espeso y otras me encuentro hecho un churro, no sé...Lo que si que tengo claro es que alguna gente me importa un churro y que no quiero otros "chocolates" de esos que se fuman. Con lo rico que me estaría ahora uno calentito, y un par de churros para mojar y relamer.
   Y el míércoles próximo me pongo a plan. Palabrita del Niño Jesús...¡ay que me quemo!

jueves, 12 de septiembre de 2013

LA NORIA

desde lo alto,se ve pequeño lo grande; al bajar
las cosas tornan a su verdadera dimensión.De noche las luces parecen irradiar atrozmente, mientras que de día es el color natural sin aditivos.
   Mi estómago nerviosea al ascender en esta noria cuarentona, que a decir verdad se mantiene en una larga parada a mitad de trayecto.Pero he subido a la cúspide, y aunque efímera esa visión panorámica es MIA y nada ni nadie me la puede arrebatar.
Vuelve a ponerse en marcha este mecanismo, a veces suave, a veces trepidante, y sigo observando como las cosas, las personas y los sentimientos van moldeándose en tamaños e intensidades.
   Y gira la noria y gira y nos deja arriba y por el suelo o ¿los suelos? Feria de las vanidades, que este año no va conmigo, de la que huyo y casi me siento extraño. Noria no de agua, sino de luces, miedos y adrenalinas.
    Y la noria se moja con estas aguas típicas e inesperadas. Mientras miro al cielo esperando el maná de la paz y la armonía, me voy a volver zen, lo presiento.


martes, 10 de septiembre de 2013

ALBACETEÑAS

Manchegas de Albacete. El traje de Albacete es un compendio de colorido, influencias y empaque. A pesar de que ahora esté en entredicho, por un lado por las que aducen que da calor y se ponen  con peinado libre, esos horrendos disfraces de tela de cuadros, ridiculizando lo que fueron las segadoras de antaño, y por otro, el de aquellos que comercian con ricas sedas y brocados, imponiendo un siglo dieciocho global, absurdo e inventado, y sin fundamento en todo lo que tocan.
   Lana, pana, terciopelo. Lienzo blanco de las enagüas en número de varias y pololos con puntillas de bolillo, gancho o tela bordada. Chapines de plateada hebilla y media de lana blanca y cruda, oscura y de rayas en bonilleras y serranas. Chaquetilla negra, ceñida y ajustada con blanca y beige puntilla asomando por puños, sujetos con moneda como gemelo de plata. Como aquellas albaceteñas que en la boda de Alfonso XII bailaron, como dicen las crónicas de esa época. Y en la puntilla del cuello, recatada y poco escotada luciendo corales rojos de dientes, a juego con las arracadas, de camafeo con lágrima, y otro camafeo en el pecho para sujetar la pañoleta alfombrada, de naranjas cachemires, de calderas y calabaza, pañuelo de "pisto" al talle, y encima como cobija, el enorme de ocho picos haciendo la forma estrellada.
       Mandil negro de vainicas, pasamanes y labores de filigranas. Y bajo de él, el refajo "encañonao" de los doce colores, labrado, o de La Roda o solo de dos tonos a la chinchillana. Faldas de Casas de Lázaro, con delicadeza plisadas, santo y seña de este traje, prenda de la manchega por antonomasia. Y cada vez se ven menos, siendo tan bella su estampa.
     Moño de picaporte, pleita en el pelo trenzada, de cinco, siete o nueve ramales, y por lazo negro separada. Rodetes a cada lado, de soguilla hechos, sujetos hacia la cara con nueve horquillas doradas, algunas también de plata, seis redondas, seis de trébol, componiendo ese peinado de manchega bien lozana.


    Este es nuestro traje, nuestra seña, nuestra herencia, nuestra . Y es que ya estoy harto de inventos de peinadores, de falsas serranas, de malfalleras y pseudovalencianas...¡viva el traje de manchega y vivan las que lo honran y alaban!

jueves, 5 de septiembre de 2013

A CORTES

   Paso a paso. Por carreteras y veredas, por caminos y vías verdes. Ya se ven los grupos de peregrinos con linternas y chalecos reflectantes. Desde Puente Génave y la Puerta de Segura, desde Albacete y Balazote, desde Villanueva de la Fuente y Tomelloso, empiezan a andar como hormiguitas, los grupos de peregrinos que se encaminan, bien del tirón o por etapas, al santuario blanco que se alza en la terraza que domina el verde y rojo de los alrededores de Al-karras.
    Una promesa. Porque en toda esta zona de jaén, Ciudad Realy Albacete, la gente se encomienda a la Virgen que tiene su trono en una carrasca. Por salud, por trabajo, por cumplir alguna promesa de alguien que ya no está, por ningún motivo en especial...la gente va a Cortes andando, como un rito de purificación, como si las ampollas en los pies ayudaran a curar otras ampollas en el alma, como si el cansancio de tantos kilómetros, se tornara en una nueva energía y fuerza, cuando se llega a su altar, a ese soberbio retablo barroco, donde la Virgen y su niño nos sonríen, mientras el pastorcico  Alvarez se arrodilla ante ella con los brazos abiertos.
     Una devoción. Desde hace ya más de ocho siglos. Centro y faro de la religiosidad de esta zona, amplia, que traspasa fronteras provinciales y nacionales. Santuario mayor del Arzobispado toledano oriental hasta no hace mucho años, que tenía en el Guadalupe extremeño el otro gran santuario de su dominio occidental.
        Una vivencia. Y mil también que caben en una. Cortes es sinónimo de paz y espiritualidad como dicen las pegatinas que adornan el cristal trasero de miles de coches, donde Ella va guiando y cuidando. Tiene fama de milagrosa, por algo será. El marido de una vecina mía tuvo un gravísimo accidente de coche, el cual quedó completamente destrozado, y él y una estampa que llevaba, no sufrieron deterioro alguno. Casualidad o milagro. Una estampa como esta que siempre me acompaña en mi cartera y de la que suelo llevar alguna más para regalar a quien no la conoce o a quien la necesite.
    Tengo que ir andando a Cortes. Sólo o con alguien que quiera acompañarme en mi camino.Tengo que hacer muchas cosas. Se acerca el 8 de septiembre y todos los caminos se orientan allí, al sagrado lugar.

       Dios te salve María, llena eres de Cortes,
       Alcaraz es contigo y bendita tú eres entre
      todas las mujeres....¡VIVA LA VIRGEN DE CORTES, GLORIA DE ALCARAZ!

miércoles, 4 de septiembre de 2013

SUSPIROS, COLORES Y BESOS

El viernes suspiré por matar la emoción y los nervios;
 el sábado suspiré de añoranza y felicidad;
 el domingo el suspiro me ayudó a contener una lágrima furtiva
 el lunes suspiré para poder seguir...
Hoy ya no suspiro; mi capacidad de este lamento aéreo se ha ido de vacaciones, y también me he quedado transitoriamente con un suspiro que preceda a una sonrisa.
En la tele suena de fondo "suspiros de España", no quieres caldo, toma tres tazas.. si es que me pasa cada cosa

...volvería de nuevo a coger aquel sacapuntas de hierro, y de nuevo afilar aquellos lapiceros de colores que siempre estaban en mi cartera y en mi mesa.Retrocedería a colorear láminas, mapas y dibujos infantiles, aunque el lápiz negro todo lo repasara y lo llenara. Borraría con la goma, Milán por supuesto, aquellos errores de trazo y de infancia.Hoy me he dado cuenta que ya sólo dibujo en blanco y negro, y que echo de menos el color, y que no sé colorear mis estampas.Tal vez es que el trazo negro o fondo negro sobre plata, se ha convertido en mi único proyecto, y no sólo en la obra dibujada. Quiero colores, y emborracharme de ellos, aunque se superpongan y me distraigan y sobre todo color en mi vida, de rosa, de azul, de rojo y de verde esperanza.


hay tantas clases de besos como clases de amor; hay tantos besos que nunca se dieron y que nunca se darán; y tantos besos que se rompieron mientras se compartían, que se abortaron aunque pareciese que existían, y muchos más que el tiempo hará que no sean retroactivos.
 Seguirá habiendo noches con sabor a distancias y soledades, noches malditas sin besos ni amaneceres, que arrasarán abrazos, caricias y miradas, al mismo tiempo que los labios que nacieron para fundirse en otros, terminarán por resquebrajarse,como páramos desiertos sin primaveras.

martes, 3 de septiembre de 2013

ENCURTIDOS

Me encantan estos puestos de aceitunas principalmente. Me recuerdan la famosa caseta de madera de "Adrián" en la vieja plaza Mayor, a la sombra de la desaparecida torre del reloj de áquel mercado de abastos, que como todo en esta ciudad mía, tan austera e impersonal, se llevó la inmisericorde picota.
    Nada mejor para empezar un aperitivo que unas aceitunas con su peculiar aliño ¡aún recuerdo las de Baeza de hace una semana! Con los diferentes tonos de verde, negro y marrón, algunas anaranjadas y revueltas con zanahoria también aderezada. Y los pepinillos, de diferentes tamaños, a veces ensartados en las aceitunas grandes y huecas, con su peculiar nombre. Y las cebolletas, solas o ensartadas en el palillo de madera, con pimientos, pepinillo y corneta, dulces o picantes.
    Hay aceitunas negras. Hay lágrimas negras. Hay vinagre. Y gente que son vinagres. Hoy no le gustará el post a mi fiel Polo, lo se, pero todo es necesario. De las berenjenas de Almagro ya hablé, y casi que me quedo con el tomate aliñado a la usanza de las famosas almagreñas. Y la cebolla roja, y el ajo blanco que no sabe a ajo...
     Bonitos expositores de colores. Más reducidos que los de especias, que me recuerdan los puestos del bazar de Estambul, uno de los más bellos espectáculos de color y olor que he sentido. A fin de cuentas la vida es una sucesión de sentidos, aunque a veces hagamos las cosas sin el más mínimo.

    Y el vinagre, avinagra, pero también da sabor. Todo en su justa medida. Feliz martes.

lunes, 2 de septiembre de 2013

LA CATEDRAL INACABADA

Aún conservo el equipaje de buenas sensaciones que me he traído de tierras catalanas. Como siempre que he ido a esta tierra lejana, tan diferente a la mía, pero que me gusta y me interesa. Será porque aquí tengo buena gente que es el mayor monumento y tesoro que puedo tener, acaso el único.
   Esta vez he vuelto al templo de la Sagrada Familia, el monumento más visitado de España y el símbolo icónico de la ciudad condal, tras más de treinta años.
   En aquella ocasión solo existía la fachada del Nacimiento y la cripta. Tal vez mis pocos años no me dejaron admirar ni calibrar, en aquella ocasión, la grandeza de esta iglesia, la que cierra el ciclo de las grandes catedrales que se inició en el gótico y acaba en ella, que aún no está acabada.
  Las ocho torres actuales tan características y esbeltas, que aguardan las otras diez del proyecto, doce por los apóstoles, cuatro por los evangelistas y las otras dos por Cristo y María, son un bolillo de filigrana en piedra, basadas en los pináculos de Colonia o Burgos y que sirven de guardaespaldas al pórtico del nacimiento, maravilloso retablo del siglo XX, con un programa iconográfico impactante, más de mi gusto que la simétrica fachada de la pasión, con esculturas más abstractas que bien poco me dicen, pero grandiosas ambas. Con el remate de la cruz gaudiana, tan particular, de cuatro brazos, tan modernista, como lo es el alma de esta tierra.
  Y el interior...porque lo importante de las cosas y las personas, es el interior...es algo impresionante, es un bosque de columnas a semejanza de árboles, árbol de la vida, de blanco y luz, es un compendio de imaginación, originalidad y grandiosidad. Mira que uno es barroco, y le gusta el dorado y las imágenes de vestir, y aquí no lo he echado en falta. Tanta maestría invita a un recogimiento complicado por las miles de personas que a diario acceden, tras horas de cola y espera, y doy fe de ello. Y en el blanco de las paredes y bóvedas, se reflejan los colores de las vidrieras, con los colores de la vida, por las que se filtra la luz, salvo cuando cae la noche. Claroscuros, iluminaciones, y la vida sigue, mientras la catedral avanza, y quien sabe si alguien la vea terminada alguna vez.
    Quien sabe si veremos terminadas y culminadas muchas cosas, quien sabe Barcelona cuando volveré a verte, quien sabe y luego no se sabe.

           Comienza septiembre. El tiempo corre rápido. Días de feria y otoño nos convocan. Mientras, los recuerdos de este verano corto pero intenso se funden con el hoy que mañana será otro ayer, y se fundirá con las imágenes perdidas y solo recuperadas en nuestra memoria, frágil a veces, según nos interese.