miércoles, 4 de septiembre de 2013

SUSPIROS, COLORES Y BESOS

El viernes suspiré por matar la emoción y los nervios;
 el sábado suspiré de añoranza y felicidad;
 el domingo el suspiro me ayudó a contener una lágrima furtiva
 el lunes suspiré para poder seguir...
Hoy ya no suspiro; mi capacidad de este lamento aéreo se ha ido de vacaciones, y también me he quedado transitoriamente con un suspiro que preceda a una sonrisa.
En la tele suena de fondo "suspiros de España", no quieres caldo, toma tres tazas.. si es que me pasa cada cosa

...volvería de nuevo a coger aquel sacapuntas de hierro, y de nuevo afilar aquellos lapiceros de colores que siempre estaban en mi cartera y en mi mesa.Retrocedería a colorear láminas, mapas y dibujos infantiles, aunque el lápiz negro todo lo repasara y lo llenara. Borraría con la goma, Milán por supuesto, aquellos errores de trazo y de infancia.Hoy me he dado cuenta que ya sólo dibujo en blanco y negro, y que echo de menos el color, y que no sé colorear mis estampas.Tal vez es que el trazo negro o fondo negro sobre plata, se ha convertido en mi único proyecto, y no sólo en la obra dibujada. Quiero colores, y emborracharme de ellos, aunque se superpongan y me distraigan y sobre todo color en mi vida, de rosa, de azul, de rojo y de verde esperanza.


hay tantas clases de besos como clases de amor; hay tantos besos que nunca se dieron y que nunca se darán; y tantos besos que se rompieron mientras se compartían, que se abortaron aunque pareciese que existían, y muchos más que el tiempo hará que no sean retroactivos.
 Seguirá habiendo noches con sabor a distancias y soledades, noches malditas sin besos ni amaneceres, que arrasarán abrazos, caricias y miradas, al mismo tiempo que los labios que nacieron para fundirse en otros, terminarán por resquebrajarse,como páramos desiertos sin primaveras.

martes, 3 de septiembre de 2013

ENCURTIDOS

Me encantan estos puestos de aceitunas principalmente. Me recuerdan la famosa caseta de madera de "Adrián" en la vieja plaza Mayor, a la sombra de la desaparecida torre del reloj de áquel mercado de abastos, que como todo en esta ciudad mía, tan austera e impersonal, se llevó la inmisericorde picota.
    Nada mejor para empezar un aperitivo que unas aceitunas con su peculiar aliño ¡aún recuerdo las de Baeza de hace una semana! Con los diferentes tonos de verde, negro y marrón, algunas anaranjadas y revueltas con zanahoria también aderezada. Y los pepinillos, de diferentes tamaños, a veces ensartados en las aceitunas grandes y huecas, con su peculiar nombre. Y las cebolletas, solas o ensartadas en el palillo de madera, con pimientos, pepinillo y corneta, dulces o picantes.
    Hay aceitunas negras. Hay lágrimas negras. Hay vinagre. Y gente que son vinagres. Hoy no le gustará el post a mi fiel Polo, lo se, pero todo es necesario. De las berenjenas de Almagro ya hablé, y casi que me quedo con el tomate aliñado a la usanza de las famosas almagreñas. Y la cebolla roja, y el ajo blanco que no sabe a ajo...
     Bonitos expositores de colores. Más reducidos que los de especias, que me recuerdan los puestos del bazar de Estambul, uno de los más bellos espectáculos de color y olor que he sentido. A fin de cuentas la vida es una sucesión de sentidos, aunque a veces hagamos las cosas sin el más mínimo.

    Y el vinagre, avinagra, pero también da sabor. Todo en su justa medida. Feliz martes.

lunes, 2 de septiembre de 2013

LA CATEDRAL INACABADA

Aún conservo el equipaje de buenas sensaciones que me he traído de tierras catalanas. Como siempre que he ido a esta tierra lejana, tan diferente a la mía, pero que me gusta y me interesa. Será porque aquí tengo buena gente que es el mayor monumento y tesoro que puedo tener, acaso el único.
   Esta vez he vuelto al templo de la Sagrada Familia, el monumento más visitado de España y el símbolo icónico de la ciudad condal, tras más de treinta años.
   En aquella ocasión solo existía la fachada del Nacimiento y la cripta. Tal vez mis pocos años no me dejaron admirar ni calibrar, en aquella ocasión, la grandeza de esta iglesia, la que cierra el ciclo de las grandes catedrales que se inició en el gótico y acaba en ella, que aún no está acabada.
  Las ocho torres actuales tan características y esbeltas, que aguardan las otras diez del proyecto, doce por los apóstoles, cuatro por los evangelistas y las otras dos por Cristo y María, son un bolillo de filigrana en piedra, basadas en los pináculos de Colonia o Burgos y que sirven de guardaespaldas al pórtico del nacimiento, maravilloso retablo del siglo XX, con un programa iconográfico impactante, más de mi gusto que la simétrica fachada de la pasión, con esculturas más abstractas que bien poco me dicen, pero grandiosas ambas. Con el remate de la cruz gaudiana, tan particular, de cuatro brazos, tan modernista, como lo es el alma de esta tierra.
  Y el interior...porque lo importante de las cosas y las personas, es el interior...es algo impresionante, es un bosque de columnas a semejanza de árboles, árbol de la vida, de blanco y luz, es un compendio de imaginación, originalidad y grandiosidad. Mira que uno es barroco, y le gusta el dorado y las imágenes de vestir, y aquí no lo he echado en falta. Tanta maestría invita a un recogimiento complicado por las miles de personas que a diario acceden, tras horas de cola y espera, y doy fe de ello. Y en el blanco de las paredes y bóvedas, se reflejan los colores de las vidrieras, con los colores de la vida, por las que se filtra la luz, salvo cuando cae la noche. Claroscuros, iluminaciones, y la vida sigue, mientras la catedral avanza, y quien sabe si alguien la vea terminada alguna vez.
    Quien sabe si veremos terminadas y culminadas muchas cosas, quien sabe Barcelona cuando volveré a verte, quien sabe y luego no se sabe.

           Comienza septiembre. El tiempo corre rápido. Días de feria y otoño nos convocan. Mientras, los recuerdos de este verano corto pero intenso se funden con el hoy que mañana será otro ayer, y se fundirá con las imágenes perdidas y solo recuperadas en nuestra memoria, frágil a veces, según nos interese.

martes, 27 de agosto de 2013

¡PALMAS GANDULES!

Ese es el grito con el que animan y se animan entre si, a los andarines y andarinas que esta madrugada llevarán a la carrera, la venerada imagen del Santísimo Cristo del Sahúco, patrono de Peñas de San Pedro y centro principal de devoción de una extensa comarca.
   Desde hace siglos, el crucificado peñero es un sentimiento, un icono, una creencia. Y su peculiar romería, corriendo, con la sagrada talla introducida en una caja en forma de cruz, concita el interés y la concurrencia de naturales y foráneos; unos por promesa y tradición, otros por motivos antropológicos, otros por no se sabe muy bien que...
   Hablaba yo con un amigo el otro día, de la importancia de la iconografía de las esculturas religiosas. Porque hay advocaciones que se reconocen a la primera, incluso para los legos en esta materia. Todo el mundo sabe reconocer la silueta de la Virgen del Pilar por poner un ejemplo. Y aquí en estas tierras del sur albaceteño, el Señor de melena larga, faldellín y sudario de casi todos los colores, pero siempre más propio en rojo y blanco, se conoce y se reconoce: es el "Santísmo Cristo del Sahúco". O del "Sabuco" como se nombraba antes en escritos y medallas y aún dicen así  las personas mayores. Hace años me contaron la historia de que el verdadero cristo aparecido entre las ramas de este árbol, es pequeño y está introducido en el cuerpo del que veneramos; verdad o mentira, realidad o leyenda, como la vida misma, porque todo y todos tiene y tenemos nuestra particular leyenda.
       Tal vez el camino esté mojado. Son días de tormentas. Ya en mayo, Jesús de la triste mirada, volvió a las Peñas entre agua y frío, impropio clima de la primavera pentecostal. Hoy todos los caminos conducen a la aldea del Sahúco y hoy más que nunca espero que mi cristo me acompañe en mi propio y a veces complicado camino, bueno, y en el de todos vosotros.
    Como dice la Ague: "le tengo muchisma fe". Las cosas de siempre vividas y revividas. Añoranzas.

  ¡VIVA EL SANTÍSMO CRISTO DEL SAHÚCO! ¡VIVA SU SANTÍSIMA MADRE"
                              "PALMAS GANDULES"

lunes, 26 de agosto de 2013

PA CHANCLAS, DESCALZO

Encaro mi segunda quincena vacacional. Situándome en estos días sin horarios ni obligaciones, después de meses de un no parar. Este relajamiento hace que mi curva ¿de la felicidad? haya crecido de nuevo, tras meses de mantenimiento e incluso de bajada, y es que las cañas frescas entran muy bien, pero no salen completas y claro...
   Tras un finde de patear las calles empedradas de las ciudades renacentistas jaeneras ¿ves lo que te estás perdiendo por no ...? mis pies han vuelto a recibir las molestas vejigas, que siempre salen en vacaciones y con las calores. Y eso que yo no llevo chanclas, porque los expertos podólogos las desaconsejan, y a mi no me gusta esa sensación del gancho entre los dedos, ni tampoco la visión del pie desnudo, que para servidor es algo muy íntimo y con un punto erótico. Por eso no entiendo esa obsesiva moda de chanclas con bermudas, con pantalón de vestir, con todo... y el para mí molesto ruido del chancleteo en el suelo, que parecen golpes de matamoscas acompasados. Que no me gustan, tengo unas y creo que me las he puesto una vez nada más y no creo que repitan.
   Yo voy tan bien con mis zapatillas de esparto, a veces encajadas en el pie, otras en forma de chancla, pero sin melodía y preservando mis garras de las extremidades inferiores. Y a pesar de eso, vaya faena, la piel de mis plantas, ha formado esas burbujas de agua, que como tantas cosas, hasta que no se sequen no dejaran de ser un incordio, leve, pero incordio al fin y al cabo. Cuanto incordio siempre...
      Pues lo dicho, que las chanclas no son de mi predilección. Y mira que me gusta el calzado, los zapatos en general, si pudiera sería como Imelda. Y ahora que lo pienso, hace tiempo que no me pongo unas sandalias recatadas de esas que me gustan. Quizás mañana.
    Y como dice el refrán de un gran amigo mío, referente a las relaciones amorosas: "pa chanclas, descalzo", pues eso me digo, que pies al suelo y que ya ni me molesto. A ver si se me curan estas vejigas y otras más dificiles y dolorosas.

miércoles, 21 de agosto de 2013

MEJILLONES AL VAPOR

Me encantan. Uno de mis aperitivos preferidos, y de lo más barato del espectro molusco-marisco. Las "clóchinas" como se les llama aquí son uno de esos platos que me crean adicción por el continuo trasiego al plato, al igual que con los caracoles, utilizando la concha del anaranjado manjar como una rudimentaria cuchara  con la que también cargar el caldo de laurel, pimiento y limón que adereza este plato, que es lo que más me gusta y me luce.
   Mejilloneras. Como esos bares emblemáticos de Murcia, así llamado, o "la Pilarica" de Valencia, del que tengo el recuerdo del primer bar que fui en mi vida, y otro en Alicante del que no recuerdo el nombre, donde en el suelo de la barra se amontonaban kilos y kilos de conchas negras ya vacías. Mejillones exquisitos en mis viajes a tierras gallegas, y en algunos barecillos de esta zona. También en Bruselas, donde "moules" es uno de sus platos típicos sobre todo en "Chez Leon", con sucursal parisina, donde los sirven en domésticas cacerolas con una peculiar condimentación.
    Me viene a la mente mi madre limpiándolos de barbas e incrustaciones en la pila de la cocina. Y oyendo aquello de que los meses que llevan "r" son los mejores para comérselos, como que los que no se abren, malo malo...
  Hoy no se me ocurría tema. Ando espeso y con esta ola de calor, un poco por los suelos, pero siempre la gastronomía me ayuda a recuperarme, es muy socorrida jeje. Por eso mañana pienso de tomarme unos con una cerveza muy fría, mientras medito para donde tiro, que cosas tiro y a quienes me gustaría que les saliese el tiro por la culata...
  Otro día hablaré de los mejillones de lata y de aquellos bocadillos, con el aceite naranja empapando el pan, en aquellas tardes de colegio, novela radiofónica y teles en blanco y negro.
    ¡que cosas se me ocurren!

lunes, 19 de agosto de 2013

ENCIERROS

Se nos escapa agosto. Las fiestas veraniegas van cerrando sus programas, ya solamente San Bartolomé y alguna devoción local, hasta que para el día más grande el año, el 8 de septiembre, vuelva a bullir la provincia en patronas y festejos.
    En toda la sierra albaceteña, la fiesta gira en torno al toro. A unos encierros al estilo pamplonés, pero más castizos, más familiares. Unas fiestas se encadenan con otras creando un calendario ininterrumpido, de forma que no se solapen y se pueda hacer la ruta de todos los municipios.
  La verdad es que nunca he vivido los encierros. No por falta de gente amiga que los viven con intensidad, con emoción, que gritan cuando oyen su diana, y que como me dicen "puede faltar para todo pero para los toros no", y es esa sensación que ya tienen desde la cuna, el ver el toro en la calle.
   Tipismo en las calles en cuesta de Molinicos, Liétor, Bogarra, Riópar, Ayna, Elche...las gentes vibran en esta fiesta única, donde al toro no se le ensoga ni se le prende fuego, como en otros sitios. Noches de un verano que ya refresca mientras languidece, con los amaneceres que preludian la carrera de adrenalina, riesgo y sobre todo, tradición.
    Correr delante del toro...como yo, que corro delante de los novillos de mis miedos, del tiempo, que es un toro negro que todo lo rompe y fulmina. En esa carrera con tropiezos, esperando esquivar la cornada, que al menos sea leve, y que al final, esos ratos de incertidumbre, pasión y terror den paso a la calma en el alma, y en el cuerpo ya agotado, ya trabajoso.
          Toros y pan. Y cerveza fría. Malo es andar entre cuernos. Solo me gusta el cuerno de la abundancia, de la prosperidad. Los otros cuanto más lejos mejor, que todos hemos tenido en mayor o menor medida, nuestra ración de astas no deseadas ni merecidas. Sigue el verano, se abren los corrales, el pie empieza a moverse rápido intentando coordinarse con el ojo, para que la vista, y sobre todo el instinto, no engañe y pueda librarse de heridas y cornadas. Aunque más da el hambre.