martes, 11 de junio de 2013

PASTIRAS DE JAÉN

11de Junio. San Bernabé. Parece que empieza a hacer calor. Y hoy es la fiesta patronal de la capital del olivar, de Jaén, del Santo Reino. La Virgen de la Capilla descendió a esta ciudad en este día, y desde entonces se conmemora con devoción y tipismo. Hoy se pueden ver, en la ofrenda floral y en la procesión solemne de la Virgen patrona, los trajes típicos de la ciudad jienense, que el pueblo llama de "pastira" una derivación de "pastora", porque esta indumentaria llevaban las pastoras de los arrabales aledaños, que venían a vender la leche de las ovejas de sus rebaños a los mercados y plazas de tan antigua población.
      Y es que este traje tiene aire castellano, manchego más bien. Porque hay quien dice de Jaén no es tierra andaluza. Pero si es tierra señorial y sobria, cuna de un bolero peculiar de cadenciosos brazos y serenos y elegantes movimientos. Porque esta parte andaluza no es de faralaes y peinetas de colores, como por desgracia se ven por doquier en su feria de octubre
en detrimento de esta indumentaria tan propia y distintiva. Precioso conjunto de sayas azules y grises de "canícula, que me encanta esta palabra, sobre refajo encarnado de paño, como encarnada es la mantilla que cubre el peinado de rodetes y "alpargata", sui géneris interpretación del moño de picaporte de otras tierras, mantilla protagonista de una leyenda tan increíble como bella, de una batalla sangrienta que tiñó las tocas blancas de sus antepasadas. Airosos mantones y mantoncillos, y tímidas flores sobre el rodete, encima de las ricas arracadas "saboyamas" que penden de los lóbulos de las jaeneras. Enagüas, pololos, faltriqueras, medias, todo el ajuar de siglos atrás que sale de baúles y arcas, haciendo un viaje en el tiempo y el espacio.
     Me encantan estos trajes "regionales", como me gusta esta denominación. Por suerte Jaén es zona de libre de esos investigadores de medio pelo, empeñados en globalizarnos en el dieciocho y vendernos las ¿maravillas? por ellos encontradas, comecializadas y vendidas. Tal vez algún año me vaya este día de San Bernabé a ver este ambiente y esta fiesta, y tomarme unas cañas con migas, o patatas y huevo en las tascas del barrio de San Ildefonso.
       Otro apartado más de ropa típica, tradicional y de verdad. Ya quedan menos, ir saboreando estos modestos capítulos de este insignificante folklorero aficionado. Con música del Bolero de Jaén de fondo, y un pie con el pensamiento en la plaza de su seo, catedral renacentista de España, obra de un alcaraceño.
     
   

lunes, 10 de junio de 2013

COMO

 Como este frío de junio.
 Como el silencio del solitario.
 Como las cosas que siendo extrañas acaban convirtiéndose en comunes.
 Como el dar y no recibir, seguir dando y seguir no recibiendo.
 Como la ilusión que cabe en un wasap, una voz o una carta.
 Como agua para chocolate, como agua nunca con aceite.
 Como el ruido de la nada.
 Como la pisada en la arena del asfalto.
 Como el despertar de madrugada, rompiendo el sueño y los sueños.
 Como el corazón sin remiendo ya posible.
 Como el final que es más un principio.
 Como el hoy que ya no es ayer ni mañana tampoco.
 Como el adiós, que nunca fue hasta pronto
 Como lo establecido y lo permitido.
 Como lo respetable y respetado.
 Como tú y como yo, como vosotros, como aquellos.
 Como que hoy es lunes y ayer domingo, como que lo mismo da.
 Como que siempre es nunca y jamás.
 Como todo lo que cabe entre el corazón que forman mis manos.
 Como que hoy sale el sol y a la tarde se pone.
 Como que no se puede ir así por la vida.
 Como la vida misma...

viernes, 7 de junio de 2013

PRIEGO DE CÓRDOBA

Es el sueño de una noche de verano. O de varias, tres o cuatro tal vez. Hace más de quince años conocí este maravilloso pueblo cordobés de la Subbética, en pleno mes de julio, con calorcito y una compañía de cuyo nombre no quiero acordarme...
   En el lugar que ilustra el post iba por las noches a sentir el vaho y el ruido de los grifos de la fuente, la Fuente del Rey, una sorpresa cortesana escondida en medio de callejas blancas de zócalos alberos y rejas negras, esperando rondadores y confidencias.
 El agua purificadora limpiaba la calima reinante de horas anteriores, y aliada con un cucurucho de helado te hacia transportarte hacia esos sueños, que eran realidad o que en verdad nunca lo fueron. Un lugar de culto al agua, a la luz, al verde, a la noche, a los sentidos.
   Priego es barroco en estado puro. Imaginar los que me conocéis lo que pude disfrutar. Un compendio de iglesias de abigarrados retablos y cúpulas, con impresionantes tallas como su Nazareno o su Amarrado, arte en eclosión, con derroche, lugar donde rebeliones y guerras por fortuna, respetaron su patrimonio. Palacios y casas solariegas. Y la ermita de la Aurora, desde donde parte su hermandad de cantores de coplas, tan cercana a estas tierras, que es la reina de las ermitas, de la rocalla, de la yesería, del barroco, del blanco, del extásis en el arte.
   Como la parroquia mayor de la Asunción, con su sagrario, capilla sixtina del barroco en blanco, sin palabras. Y al lado el barrio de la Villa, reino de las macetas, de la cal y las calles estrechas, albaicín prieguense, otro mundo, otro tiempo, otro espacio.
    Aquí descubrí el exquisito y refrescante ajo blanco hecho con almendras de sus campos y alrededores. Y me empapé de tostadas de pan con aceite fuerte y denso de sus almazaras. Años después volví con mi gente a ver la Soledad en mayo, entre las flores de la primavera. Nunca me olvido de Priego, como nunca nadie quien lo ha vivido lo olvida. Como a tantos lugares he de retornar. Hoy abro la ventana de mi balcón en medio del asfalto y sueño con una casita blanca, una brisa nocturna de estío, un helado muy helado y una buena conversación, aunque sea silenciosa. A veces los silencios lo dicen todo, y solo basta con el agua que fluye de las fuentes, como las palabras fluyen a veces de la nada, y en el agua se diluyen y ahogan.
     Priego, Córdoba, sueño, silencio, solitario.

jueves, 6 de junio de 2013

RIMAS Y LEYENDAS

Volvemos a la literatura. Que desde hace meses no la he tocado. Y es que tengo que leer más, y sobre todo recordar más lo que he leído. Porque en los libros está el saber y entre los libros muchas veces está la felicidad, yo lo sé...
    Soy becqueriano. Este señor me gusta desde niño cuando su ensortijado cabello y perilla ilustraba aquellos billetes marrones de cien pesetas, que se me antojaban un gran capital, un tesoro. Sesenta céntimos de ahora, con los que entonces podías comprarte casi tus sueños, aunque no hubiera donde.
     Me gusta de Bécquer lo primero, la casa donde nació, al ladito de la Plaza de San Lorenzo, cerca de mi fe, que se llama Gran Poder, que como él también es sevillano. Pero sobre todo ese aire nuevo y distinto que dio a la poesía del diecinueve, un siglo de luces y sombras. Romanticismo en estado puro, como el de Rosalía, de la que escribiré un día en que la melancolía me pueda o tal vez la haya vencido. Como decía Gustavo Adolfo, la mejor poesía es aquella que no se ha escrito. Tal vez mi modesta e ingenua prosa corra similar veredicto, porque a veces me canso, y escribo con la mente y el pensamiento.
  Las rimas becquerianas son setenta y seis píldoras, susurrantes, íntimas. Poesía en estado puro, ¿y tú me lo preguntas? si eres tú, aunque también eres:

Serpiente del amor, risa traidora,
verdugo del ensueño y de la luz,
perfumado puñal, beso enconado...
¡eso eres tú!

      De leyenda. Relatos cortos. Algunos de terror, casi góticos, en un soberbio trabajo de campo, con historias tan espeluznantes como El monte las ánimas, El beso o La Rosa de Pasión. Aunque mi preferida es Maese Pérez el organista, cuya adaptación televisiva vi hace años, muchos años y me impactó aquel órgano que tocaba solo, ante la aterrorizada mirada del otro organista, un Salieri hispano.
       Murió joven. También dibujaba y pintaba.¡Pobre Gustavo Adolfo! andaluz errante por las Castillas y los vientos del Moncayo. Volveré a leer sus poemas. Volveré a visualizar sus cuentos. Tradicionales relatos, susurrantes líricas para esta noche ya de jueves, donde junio sigue mojándonos, porque no recuerdo ya semana que la lluvia, bien en forma de gotas, o de lágrimas, no me/ nos haya visitado.


miércoles, 5 de junio de 2013

SALVE MARÍA DE LOS REMEDIOS!

    Remedia mi alma, Señora bendita,
    alivia mis penas,
    concédeme calma, Patrona bonita,
    consuela mi espera.

    Muéstrame tu libro,
    que de tu mano lea,
    bendíceme  el brillo,
    que de mis ojos te vea.

   Remedios de mayo,
   que en junio es romera,
   entre los dos pueblos,
   que en septiembre es reina.

    Tu herida en la cara,
    tu mirada quieta,
    cardenal en mejilla,
    que arrodillada reza.

    Remedia mis prisas,
    mis miedos, mis brechas,
    mis ratos de agobio
    mis soledades impuestas.

    ¡Salve Virgen de los Remedios!
    bendita tú eres entre todas las rodeñas
    salve dulce nombre en tus ojos
    bendita abogada de ilusiones muertas.

                  Acaban las romerías. La Virgen de los Remedios de Fuensanta regresa en unos días a su santuario. Este año la he vivido intensamente. Y si no ha sido lo que ha sido, ha sido porque Ella lo ha querido. Que para eso me remedia. Y es que todo tiene remedio en la vida menos la muerte, o casi todo...

   

martes, 4 de junio de 2013

REVUELTOS

Que no juntos. Porque yo lo valgo, le doy la vuelta a la frase típica. Aunque a veces un "revuelto" tenga un significado negativo, similar a revoltijo o revoltaza.
  Pero no. La cita culinaria de hoy es de los revueltos, ese plato tan socorrido, donde el huevo, revuelto claro, jeje, se empareja con multitud de ingredientes, para hacer un plato siempre variado, cromático y fusión de sabores y texturas.
  El clásico de espárragos con jamón, tal vez sea el modelo primigenio de las distintas variantes. Mi preferido es el de morcilla, especialmente con manzana, que es de una exquisitez casi rayando en la gula. Pero no me olvido del de champiñones o setas, ora con jamón, ora con gambas, como el que me comí el otro dia en el Corpus de Toledo, con una solitaria gambica, rodeada entre hongos rehogados. También el revuelto de gulas, con gambas, salmón y ajos, ummm. O el de espárragos con ajos tiernos. Lo siento Polo, me encanta el ajo jejeje y como no tengo que besar, pues mira, me aprovecho.
   También el revuelto de patatas con chorizo o jamón. Vamos que me gustan todos. Podéis decir variedades que habéis comido o cocinado. Llevo unos días un poco así, a ver si nos reímos todos juntos un poco. Seguís sin apuntaros a la templecaña anual, pos nada ,a más tocamos. Vamos a pedir un revuelto estupendo, y os lo vais a perder.
   Aunque a mi lo que me gustaría es estar juntos. No quiero más días revueltos, ni extrañas mezclas.

lunes, 3 de junio de 2013

PEQUEÑAS CONFESIONES

Soy rencoroso. No debería. Pero lo soy. No puedo evitar el resentimiento, me cuesta mucho olvidar, sobre todo lo malo, que lamentablemente abunda. Tal vez porque sea el único arma que te queda cuando te dejan desarmado, cautivo y arrasado.
  Sé que el rencor no conduce a nada ¿o si? Sé que se pierde tiempo. Podrían ser las cosas más fáciles y tal vez dedicaríamos esfuerzos y ánimos a impregnar de gotas de azúcar cada minuto, cada segundo que respiramos.


Sueño demasiado. Tal vez más de lo que duermo. Más veces en el sofá que en la cama. Siempre solo, nunca acompañado, si acaso con los cuatro angelitos que guardan las cuatro patas de mi lecho, lecho ¡que palabra! pues eso que voy a dejar de soñar y a dormir más, que los días son muy largos ahora que hay mas luz, aunque sea con una bombilla.


En el colegio nos castigaban con copiar "veces". Lo odiaba. Lo que más. Tal vez la letra con sangre entra. extraña pedagogia la que sufrimos los de nuestra edad. Aunque a veces debería tener una pizarra para repetirme cien o mil veces, esas cosas que nunca recuerdo y en las que sigo tropezando. Porque ya dice el refrán que somos el animal que tropieza dos veces con la misma piedra ¿o serán doscientas?


Odio los lunes. Y los martes. Me caen mejor los miércoles...Bueno que voy a ver si dejo de ser tan tonto, aunque sea un poco. Comienza la temporada de nuevos propósitos. Aunque sigo peleado con el destino que solo me deja saborear escasos segundos de una felicidad tal vez imaginada o imaginaria. Tengo demasiada buena memoria, por eso me cuesta tanto, tanto olvidar...
                                               (continuará...)