martes, 22 de enero de 2013

CADENAS

Empiezo este post mirando al cielo januárico, a ver si la nieve se decida a hacer acto de presencia, antes de tener que salir a mi diario periplo por tierras de más altas latitudes, donde el escarchón y las nevadas son más habituales y generosas. Y no, no llevo cadenas en el coche, por mucha recomendación de la DGT, porque en estos días de riesgos, guardo mi nave nodriza en el aparcadero de oscuros cementos. Porque en la experiencia que he tenido, una gran nevada, sólo, como casi siempre estoy, es algo muy duro, que al menos a  mí me bloquea, y estoy seguro que no acertaría a ponerlas, lo se a ciencia cierta. Por eso que no caiga nada o caiga lo que sea, pero que me pille en casa, ea.
Cadenas de amistad, de amor y de afectos. La vida es un continuado rosario de eslabones, en el cual unos aprietan más que otros, te atan más al poste de los cautiverios, que a veces son dulces y placenteros, y en otras ocasiones, son hieles y vinagres. Encadenado estoy a muchas cosas, pero siempre desde la aceptación y la libertad, como estáis vosotros, mis templetilleros y templetilleras, a los que me aferro y ato, cada momento, en el que espero estar enlazado a las palabras y los sentimientos que me aportáis y me hacen ser objeto de un dulce y añorado prendimiento.


Cadena de oro, cadena de plata. Siempre con mi cadena al cuello, de oro claro, que uno tiene su nivel, y el oro no hace alergias. Compañera de caricias y peticiones, pequeños eslabones dorados donde se columpian las medallas de mis devociones, mis creencias y mis referentes. Siempre con mi San Cristóbal encontrado en la calle de cara, mis vírgenes de Los Llanos, Cortes y la Cruz y mi escapulario del Gran Poder y la Esperanza señera del manto de color verde manzana. Pensaréis que soy un gitano, porque me gusta el dorao tanto jeje, como le decía Chus-Jacinta a Rossy-Rosa en la impagable flor de mi secreto..¡ay flores! ¡ay secretos! y la verdad es que me gusta y mucho, pero también la argéntea cuerda de círculos entrelazados, de la que pende la señora del cerro Cabezo. Estas cadenas si me gustan y siempre van conmigo, son ya una parte de mi ser y mi cuerpo, de mi indumentaria diaria y cotidiana.
     Cadenas, encadenarse. Dicen que nevará a partir de 900 metros. Dicen que hay que romper cadenas y prisiones, Y yo digo que algunas, benditas cadenas, felices cárceles. Y hoy san Vicente mártir, del que yo he tenido cerca sus cadenas-reliquia, sale por mi calle de las Avellanas, envuelto en plata, mientras la hiedra nos acapara un enero que ya suena con las flores y el cielo de marzo, cada vez más cerca, cada vez menos prisionero. Pues eso, que ustedes lo pasen bien hoy, y no olviden las cadenas en el vehículo  ni en el vínculo. Bon dia valencians!

lunes, 21 de enero de 2013

LA ESFINGE MARAGATA

Es de esas novelas que las vi primero en imágenes, en aquellas novelas en blanco y negro de Rtve, cuando solo había un canal, porque en Albacete no se veía el WHF aún. Recuerdo el soniquete de la música de cabecera, aires leoneses que quedaron en el disco duro de esta cabeza dura, tan a veces. Años después la leí, porque me picó la curiosidad.
   Es una novela costumbrista y social. Casi feminista diría yo, en la que Concha Espina, una escritora no lo suficientemente reconocida en este país tan dado a maltratar a sus artistas y literatos, describe el oscuro mundo de las mujeres de esta comarca leonesa, tan especial, tan distinta, una especie de "amish" castellanos, con un folklore y etnografía peculiar, como descendientes de aquellos "moros gatos" de donde proviene su denominación. Moros que conservaron en cristianos, el calzón bombacho de sus antepasados, caso único en España, salvo el caso mallorquín.
    En 1.914, la escritora hace un repaso de aquellos pueblos que visitó en vivo y de donde tuvo la inspiración para su libro. Tiempos de emigraciones, de miserias, en eso no hemos cambiado tanto en un siglo, y de mujeres sometidas a la iglesia y a matrimonios de conveniencia, aspecto en el que por suerte si se ha mejorado y bastante, en ocasiones haciendo un giro de 360º no siempre con buenos resultados y planteamientos.
    Concha Espina fue tres veces candidata al Premio Nobel, en una de ellas no lo logró por un solo voto. Y por su condición de mujer no pudo optar a una de las sillas de la Real Academia, a pesar de ganar el premio de la misma por esta novela mencionada.
               Realismo. Costumbrismo. Lucha, resignación. Una gran obra, desconocida como tantas otras. Me recuerda la noche a un capítulo de fríos invernales, parecido a los de esta tierra, donde hay días en los que ni el sol puede brillas porque lo para el gélido aire, que a veces nos vuelve locos, y marea, como a la protagonista, se le paran las manecillas del reloj que ella pone en marcha, para revivir pasados latidos, que dolían en su pecho, y que evocaban más felices momentos.
         Una nueva semana. El domingo se nos escapó con sanantones atrasados y sansebastianes perdidos. Puede que nos visite el algodón helado de la nieve que bloquea carreteras y aceras, y nos invita a la contemplación tras la ventana, como un escudo, como un refugio, como una defensa.
     Buen día, y no olvidar, leer un poquito por lo menos. Yo voy a abrir mi libro antes de que el sueño, si es que mis cuitas me dejan, me visite.

viernes, 18 de enero de 2013

NATI

No es una folklórica. No es una cantante lírica. Tampoco una actriz dramática. Ni una rapsoda o recitadora. O si, es las cuatro cosas en una.
   Nati Mistral es una artista. Artistaza, diría yo. Inclasificable, pero desde luego con una personalidad arrolladora, y un saber hacer, amén de su rara habilidad para cantar y recitar apretando los dientes, casi sin dejar salir el aire de la garganta y la palabra, y aún así, haciéndolo sublime y suyo.
   Porque ella canta "la Colasa" de la Gámez o el "Mañana sale" de la Piquer, y que queréis que os diga, que me quedo con sus versiones. Porque les da el punto de casticismo, picardía y sobre todo personalidad que es lo más importante en una artista. Y recitando ya es para morirse, con esa perfecta dicción, porque encima es de las pocas que ha estudiado, y sabe de música y más cosas.
  Inconmensurable "la Profecía" o esa "Lola se va a los puertos, y la isla se queda sola" del espectáculo Azabache, donde después de la gran difunta, ella fue lo mejor, en sus escasas pero magistrales intervenciones. También ha hecho cine, pero reconozco que no lo conozco, aunque me gsutaría ver su versión de "Currito de la Cruz" en blanco y negro o "María Fernanda la jerezana", a ver Ángel, amigo y compañero jerezano, si la consigues y la vemos jeje
     Una vez la vi en Valencia, en la Plaza de la Virgen, mi otro centro del mundo con la sevillana de San Lorenzo. Y la saludé y me impactó, porque a pesar que los años y los kilos hacen estragos, conserva el aura y el glamour de una artista en toda la extensión de la palabra y además es simpática, y creo que un poco socarrona y tocanarices. Y políticamente incorrecta que es algo que me da marcha.
   Y es que de las ladys Gagas, Rihannas y todas esas no me gusta ninguna. Y de las españolas me gustaba Conchita y ya ni se oye...enfin, que me quedo con estas "monstruas", supervivientes y clásicas, porque uno es viejo aún cuando era joven y un poco mitómano. Y me va el rollo chulapo, ea.
    Y ya no me escondo de mis gustos y rarezas; si a alguien no le gusta o lo critica le digo lo que la Colasa: "¿lo decís con intención? maldita sea...pero a mi plín, plín y plín" jejeje, feliz viernes, chulos y chulas, que es que me sale la vena de Chamberí, que por cierto llevo tiempo sin ir a Madrid, y ya apetece. Besitos...

jueves, 17 de enero de 2013

ERMITAS DE SAN ANTÓN

 Uno de los días más entrañables del año. El santo ermitaño de barba blanca y gorrino a los pies cierra el ciclo navideño que mes y poco antes abrió la Purísima. San Antón es uno de los santos más populares, en razón de su patronazgo sobre los animales, en cuyo honor se hacían las famosas vueltas a las iglesias y ermitas con caballerías y mascotas, y también por su protección para el llamado "fuego de San Antonio", enfermedad medieval motivada por el consumo de centeno contaminado de ergot, un hongo de muy mala leche.
   Anoche, en sus vísperas, las hogueras han lucido y calentado en multitud de lugares. Aliagas, ramas, troncos y sarmientos arden en honor del abad de hábito marrón y tau en el pecho.En muchos lugares, la fiesta se traslada al fin de semana más próximo. Otros años hablé de mis vivencias de este día, tan significativo en la ciudad transparente y demoledora en la que nací, y que tantas cosas ha dejado perder, y en el que espero volver a participar, aunque sea con rápida y escueta visita al asilo-ermita, otrora eras de las afueras de la ciudad, donde dicen, se iba en romería.
     Hay más ermitas de San Antón que parroquias. Por su carácter popular y votivo. Como la barroca y airosa chinchillana, cuya cúpula se asomaba desde la terraza en la que se asienta, cuando se hacía el viaje hacia otras tierras en aquellas carreteras de un único carril, y que hoy ilustra el post. Aquí he pasado muy buenos ratos de amistad, risas, comida y bebida, mientras las pavisas volaban entre las gentes y el perfume a "sagato" aromatizaba caras y vestiduras.
    Y la ermita de San Blas de Balazote, que ya conocí casi ruinosa, y que hoy es solo un bajo casi comercial, donde ya no hay ni santo, que solo acude a su antigua casa en su onomástica. O la almanseña, que se divisa a lo lejos rodeada de pinos y viñas. O la urbana minayense que hoy le dedica fiesta local, o la remozada tobarreña donde la fiesta hace puente para ir de rebajas a la capital o a Murcia.
   La de Villamalea que comparte con San Pedro y San Isidro, y que aún no conozco, y cuyo cartel me llama todas las semanas mientras lo dejo atrás. Día de pan bendito en Casas Ibáñez y de zahora en Casas de Ves, reminiscencias de otros tiempos, donde había más animales domésticos, y menos animaladas humanas en muchos casos.
    Me declaro devoto y "fan" sanantonero, ea, que me gusta a mí el gorrinico! pero de gorrinos y cerdos ya hablaremos en otra ocasión. Felicidades a todos! jejeje!!!
 


miércoles, 16 de enero de 2013

BUFANDAS

Siento en estos días las temperaturas de una sola cifra, con el símbolo de menos en las madrugadas. Es que estamos en enero, y ya tocaba, que noviembre y diciembre han sido especialmente suaves y atípicos, sobre todo las vísperas nochebuenas, que más parecían otras cuaresmales, en las que el sol y calorcillo invitaban más a oír tambores y marchas, que villancicos y zambombas.
   Pues eso. Del cajón superior de la cómoda van saliendo las distintas bufandas que se convierten en mi imprescindible aditamento, para proteger mi garganta y anginas de los vaivenes de estos cambios de temperaturas, donde pasamos del cálido airecillo de las calefacciones del coche o de los locales, a la bofetada áspera del aire solano, que a veces enloquece, a veces congela.
      Bufanda viene de bouffante, palabra francesa que significa "hinchado", como así se muestran los cuellos en los que se enrosca. De varias maneras, como en forma de soga de ahorcado, o cruzado atrás y alante, con aire bohemio, o atado atrás con un nudo, como cuando era niño, y casi ni dejaba ver los ojillos aquellos, que perdieron inocencias y tiempos.
     Bufanda también quiere decir gratificación económica en el trabajo. No lo sabía, la verdad, y me ha parecido curioso. Algo tendrá que ver con estar más caliente también el bolsillo ¿no? Misterios estos de las polisemias, que a veces confunden y llaman a engaño, porque las cosas sacadas de contexto ya se sabe.
     Hoy me pondré la de rayitas rojas y azules. Reposa en el fondo del cajón con otras más, como una que olvidada, me mantiene el recuerdo y el olor que nunca se van de mi mente y mis sentidos. Quedan días y semanas para abrigarse, para defender y resguardar mejillas, anginas y oídos, y tantas cosas más.
   Media la semana, un nuevo ecuador. Pronto llegará el viernes y los días de asueto. Y yo mientras sigo tachando hojas del calendario, mientras ajusto mi bufanda, antes de salir a las calles y los caminos.
   


martes, 15 de enero de 2013

SOPA DE AJO

Lunes de frío y heladas. Las primeras nieves han caído en las sierras alcaraceñas. Los manantiales de Riópar lucen blanco suelo, y esperan una nueva estampida, un nuevo milagro del rompimiento de las aguas.
     Mañana de camposanto. Frío en el cielo y en el alma. El viento distorsiona las sensaciones, y las hace más virulentas, más dramáticas. Mis huesos se calaron de aire y nostalgia, buscando el calor del hogar, la llama de una chimenea, y algo conque calentar el cuerpo, ya que no el ánimo.
      Como una sopa caliente. Y más si es de ajo, mi preferida. Una comida barata, sencilla y humilde. Como yo a veces lo intento, sin conseguirlo. Sopicas de ajo, con pan blanco, pimentón, huevo y el ajico que le da nombre y gusto. Y el trocico de jamón que le da sabor y cuerpo...un día tengo que hacer un post del jamoncico, o del magro, como se llama por aquí. Imprescindible manjar de días no de verano, y de mediodías de no tener nada preparado ¿verdad nancy? que por cierto, a ver cuando me haces una, que las echo de menos.
   Sopas de ajo de semanas santas zamoranas, en las madrugadas eternas y efímeras de viernes santo. Noches de estudio de años de abuelas sin coches ni años. Calentito caldo reparador de mañanas y madrugadas, añoradas en solsticios de verano y remembranzas en los tiempos. 
    Y es que soy muy de cuchara. Y más en estas fechas. Porque el frío no se va, y esto se agradece, y yo que soy agradecido para las comidas, me quedo muy agradecido y agradeciendo. Pequeño homenaje a este plato rápido y sencillo, que tantas veces me deleitó y me libró de gélidos pensamientos y sensaciones.
   Hoy lo mismo me hago una ¿gustáis?

Siete virtudes
tienen las sopas
quitan el hambre,
y dan sed poca
Hacen dormir
y digerir
Nunca enfadan
y siempre agradan
Y crían la cara
colorada!

lunes, 14 de enero de 2013

EL CONDE LUCANOR

Pensaba yo hace un rato, que siendo éste un blog literario, casi nunca hablo de literatura. Y mira que de siempre me ha gustado, leer, los famosos comentarios de texto, las recensiones de libros etc...y de los pocos sobresalientes de aquel BUP tan lejano, uno fue en esta materia.
  Pues eso, que debo leer más. Libros, me refiero. Que no sean de semana santa, arte o folklore, pero es que cada uno barre para lo suyo. Prometo, en el paquete de buenas intenciones para este año, ponerme a leer más, novelas, ensayos, y releer aquellos libros que formaron parte de mi última infancia y primera juventud.
     Uno de ellos fue el que titula mi post de hoy. En mi último año de colegio, El Conde Lucanor se convirtió en un compañero imprescindible, porque aparte de ser materia de examen, también sirvió para mi primera y única incursión en el mundo del teatro.
   Y es que hay profesores que nos dejan huella. Buena, me refiero, que malas también, pero esas se olvidan. Y mi maestra de prácticas, Charo, una apasionada del arte de Talía, nos embarcó en una dramatización de cuatro cuentos de esta importante obra medieval. Y así durante meses, fuimos ensayando la historia de Doña Truhana, que más tarde sería el famoso cuento de la lechera, o el de los burladores del paño, la historia de aquel rey presuntuoso que desnudo recorre las calles mientras los súbditos niegan la evidencia hasta que alguien dice la verdad y se demuestra la evidencia. O la del mozo que casó con mujer brava, la historia de la fierecilla domada. Pero sobre todo aquella del padre y el hijo que con un burrillo, se sube uno, el otro, los dos o ninguno, y en todos los casos reciben críticas.
    A ver si adivináis en cual salía yo jejeje Pero uno no es muy buen actor, y en eso se quedó mi experiencia en las tablas. Ya nunca más me metí en más piel que en la mía, con sus altos y bajones, y no viví otras historias ni personajes, salvo las propias y mi propio rol.
    Cuentos ejemplarizantes, con moraleja. Y muy vigentes aún, en la mayoría de casos. Sobre todo el hilo conductor del mismo, los consejos que el conde pide a su fiel criado Patronio. Porque es necesario a veces pedir consejo, y siempre, siempre, tener buenos consejeros.
     Vuelvo a la literatura. Vuelvo al medievo. Yo que no llegué a actor, ni a escritor, ni a profesor de literatura, que mira que me habría gustado...creo que no llegué a casi ningún lado, porque he querido llegar a todo, y ya se sabe: aprendiz de mucho, maestro de nada!